sábado, marzo 8

Anales



1863 // Phineas Taylor Barnum, considerado el primer magnate de la industria del espectáculo, dueño del "Barnum's American Museum", en Broadway, Nueva York. El Museo ofrecía exposiciones y espectáculos de maravillas y rarezas humanas, o simplemente "freak shows". En la foto, junto a los recién casados Tom Thumb (Pulgarcito), número estrella del Museo, y Mercy Lavinia Warren Bump, la Pequeña Reina de la Belleza. A los costados, Minnie y el Comodoro Nutt, otra de las atracciones ofrecidas por Barnum. Acá, dicen que el día de la boda se celebró una fiesta en el Hotel Metropolitano, a la que asistieron más de 2.000 invitados, incluidos el Presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln y su esposa. Acá, dicen que Lincoln recibió severas críticas por asisistir a espectáculos tan frívolos mientras el país soportaba la Guerra Civil.
Según Wikipedia, Barnum expandió su negocio hasta abarcar áreas como el teatro, la música y el circo. Amasó una fortuna y la perdió mientras invertía en bienes raíces. Pulgarcito, que por entonces se había independizado y hacía sus propias giras por Europa, se acercó a dar una mano a su antiguo jefe, y con su ayuda Barnum logró volver al negocio. Fue alcalde de Bridge Port, y autor de varios libros sobre su vida y el arte de hacer dinero. Entre sus frases más citadas está la que dice que no pasa un minuto sin que nazca un tonto.

3 comentarios:

mongo dijo...

tienen todos la misma cara!



gracias por contestarme. mejor no sigo porque Llinás se va poner contento cuando se googlee a sí mismo.

El flaco de la bicicleta blanca dijo...

Hola Charly. Soy Julio, el compañero de Ceci E.
Buen blog, che. Vengo leyéndolo hace tiempo, pero sin comentar.
Me acordé particularme de vos hace, ponele, dos días. Recordé la escena en el micro destino Mendoza, donde hablábamos sobre Windows y vos, sí, eras el único y "marginado" usuario y defensor de Linux. Yo, obvio, estaba del lado de la ventana.
Windows me hizo merd la pc. Me cansé y pedí los cd's de Ubuntu para que me los mandaran. Todavía no llegaron, pero ya descargué el iso, particioné el disco y lo instalé.
Hoy día, si volviéramos a aquel micro, en vez de acodarme del lado de la ventana, observando el repetirse perenne de bucólico paisaje, estaría apoyado con un brazo y defendiendo Linux.
Continuo o no, el tiempo discurre ahora y no podemos volver a la escena del micro. Lo que sí puedo hacer es decir: "Charly, estoy con vos. Linux es genial". Y eso que me costó un huevo y medio familiarizarme (y me sigue costando para cosas tan nimias como instalar un códec para escuchar un mp3), pero creo que lo vale.
Si me analizara podría decir que, en lo que respecta a la ideología GNU/Linux y su uso, soy un retardatario, un tipo estructurado apegado a lo conocido, temeroso. Es cierto: me cambié a Linux pero todavía mantengo a Windows en una parte (la más grande, por cierto) de la PC. Pero por lo menos, no soy un linuxfóbico (si se me permite el logismo). Sé que vos me vas a entender, Charly.
Un abrazo para vos, pá.

Julio.

charly.gr dijo...

mongo, gracias por pasar
Julio, qué tal, cómo andás, muchas gracias por el apoyo. Me acuerdo de esa charla, apoyo Ubuntu a pleno. Igual vamos a ser sinceros, hace unos meses volví a Windows. Se me complicaba reconfigurar el sistema de archivos después de una falla medio extraña, sobre todo con nueve o diez horas encima de computadora laboral. Las típicas excusas. Igual prometo volver, como siempre, es solo uno impasse mientras encuentro un día para dedicarle al tema. En cualquier momento.
te mando un saludo
c.