sábado, mayo 20

Luddismo de bolsillo

Fogwill hablaba hace un tiempo, en un reportaje, de la locura de las camionetas 4x4 importadas, de las señoras jubiladas de barrio Norte que andan en una máquina con la potencia de una turbina, como si se fueran al Congo Belga-- pero van al Disco a comprar galletitas sin sal.
Por Avenida Santa Fe, el catálogo de las vidrieras promete más: plasma, sonido envolvente-digital. Mi idea del infierno es una sala de espera con un plasma de 120" + home theater, por el que se repite una y otra vez lo mejor de Campanella, un recital de Los Nocheros y otro de la Bersuit Vergarabat. Esos autos de los fanáticos de los motores, pulidos, brillantes, aceitados, esas versiones reinventadas como Frankensteins de la velocidad: los últimos sueños de la mercancía no difieren demasiado. Televisores fabricados en la NASA para ver un poco de costumbrismo y ternura de entre casa. Están los autos, lo que no hay son autopistas. Como jugar a los autitos chocadores con tanques de guerra. Como consolarse con una heladera vacía en el desierto de Tanzania.

1 comentario:

Anónimo dijo...

O ver en el IMAX de Center Norte cómo los brazos del mundo se entrelazan fraternalmente para construir la estación espacial internacional. Pero nada de imperialismo eh... sólo se trata de ver tridimensionalmente como crece un puerro en el espacio.
Un paraíso para luddistas..., un poquito menos cándido que tus ejemplos, pero sólo un poquito.