viernes, noviembre 2

¿Do you remember, Toto?

No sé qué le pasa a Fibertel, me está limando. Ayer en el ciber de Aráoz la chica oriental que atiende secaba una fuente de lechugas encima del mostrador. A la 1am la calle estaba llena de grupitos que esperaban entrar a una fiesta de egresados, y la vidriera del local, llena de accesorios, como una mercería especializada en princesas alternas adolescentes, bien iluminada. Tenía de los farolitos con forma de Kitty que avisan cuando suena el celular. Y pulseras con micro cuentas de plástico-rojo-doradas. Esas cosas. En la puerta había un patrullero haciendo preguntas a unos chicos de otro palo. Esa cuadra siempre fue de lo más tumbero de Palermo Botánico. Pero yo nunca la curtí. Y de hecho estos verbos son pura pose. El boliche era un viejo salón de salsa, de frente opaco pese a los tubos de neón. El ciber, enfrente, está al lado de un delivery chino. Es punto de reunión de un grupo de veinteañeros chinos (?) que miran películas descargadas del emule. Suena el pop asiático, se pone lindo.

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Hay rumores de que cerró El Interpretador. Mientras Claudio y cía. preparan un nuevo lanzamiento. Van a publicar un cuento que traduje de la antigua tradición cyberpunk que leían nuestro abuelos, allá en los ´90. Ayer, justamente, pasaban en MuchMusic ese video de la niña disfrazada de abeja que baila tap. La espuma del grunge, la escena de Seattle. Me acuerdo del día que se mató Kurt Cobain, o que llegó la noticia a Buenos Aires. A mí me lo dijo mi compañero de banco en el secundario, hacía poco que habíamos empezado primer año (1994) y no me importó porque no había escuchado Nirvana, creo que casi nunca. Él era seguidor, de Janes Addiction y Pearl Jam y de otras. Fuimos amigos hasta hace poco, y si escribo sobre ese día es porque siempre me gustaron los relatos de nostalgia... "El día que mataron a John Kennedy sentí que algo había cambiado para mal en el mundo". Me acuerdo de eso, que Alejandro dijo que era un bajón. Ese año sonaba "Era un rubia en el avión" y la otra de "Era muda y no me dijo nada". Tantos recuerdos. Yo venía de enamorarme de mi compañera de banco en la primaria, y el telón de fondo había sido el tema de los Decadentes: "Tu egoísmo y tu soledad / son estrellas en la noche de la mediocridad" (Loco, tu forma de ser).
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A todo esto, quería dejar acá un texto que escribí hace unos meses. Porque estamos preparando con Claudio una introducción al cuento cyberpunk, y esto no lo había subido nunca porque iba para una revista cuyo encargado me trato mal. Era una columna para una nota sobre Google (?). En fin.
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"´La información quiere ser libre´. La frase pertenece a Stewart Brand que la pronunció en 1984, durante una conferencia de hackers en California. Sus palabras contienen buena parte de lo que por entonces se identificaba como “filosofía hacker”. Pero Brand no era un hacker, o no lo era en el sentido clásico de la palabra. Su historia es la de un eslabón perdido entre dos épocas.
Brand era un periodista y activista político que participó de la escena contracultural de los ´60 en Estados Unidos. Una de sus invenciones más exitosas fue la revista "The Whole Earth Catalog" (El Catálogo de Toda la Tierra). Surgida de la escena del rock y la experimentación con drogas, “The Whole” incluía en sus páginas reflexiones sobre el cambio que por aquellos años atravesaba el mundo. Las visiones utópicas eran una marca de época, pero lo particular de la revista era su acento puesto en la difusión de conocimientos e información para una nueva sociedad. Era un catálogo, una guía de compras sobre áreas poco difundidas de la cultura, desde drogas y literatura budista, a tecnologías "verdes" y computadoras.
Puede parecer raro, pero la cultura “hippie” tuvo más de un contacto con la cultura “hacker”. Ambas convivían en los campus de las Universidades. En un discurso reciente Steve Jobs, co-fundador de Apple, se refirió a la vieja revista de Stewart Brand: “Cuando yo era joven – decía Jobs -, existía una increíble publicación llamada “The Whole Earth Catalog”, que fue una de las biblias de mi generación... Era una especie de Google de bolsillo, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista, y estaba llena de herramientas maravillosas y de grandes ideas.” De la contracultura de los ´60 a la “filosofía hacker", pasando por el surgimiento de Internet y la proliferación de las computadoras, se puede llegar a Google y escuchar rastros de un mismo ánimo utópico. Google, como los hackers "de antes”, tiene un código de ética. Entre otras cosas, dice que “Es posible hacer dinero sin causar daño”. Su misión: “ordenar la información del mundo y hacerla accesible y útil de forma universal". Hoy, ese sueño convive con las denuncias y sospechas. De la censura en China y las imágenes demasiado precisas de GoogleEarth, a la monstruosa capacidad del buscador para almacenar información detallada sobre cada uno de sus usuarios (gustos, intereses, chats, mails, etc.), ya no está claro a qué paraíso se refería la “información libre” de los hackers. Obviamente nunca lo estuvo. "

4 comentarios:

C.E dijo...

Si los rumores llegaran a ser ciertos será para el año que viene porque El Interpretador tiene en preparación un número más, te lo aseguro.
Me quedé pensando que yo debo ser una de tus abuelas porque los noventa son mi palo, plena adolescencia, y cuando se mató Kurt Cobain me impactó, pero nunca me afectan de verdad las tragedias de las celebrities. Seré una insensible, pobre Kurt.
La canción de la abejita era de Blind Melon, creo que se llamaba "No rain". ¡Qué nostalgia Charles!

charly.gr dijo...

Ceci, no sé qué info manejás, a mí me lo dijo una chica del polit buró de la revista, aunque quizás haya internas bastante más complejas, no?
Sí, tenés razón, estos cibers me ponen nostálgico, pero empiezan ellos con la música de Shakira versión sudeste asiático. Yo también curtí los noventa, che, entonces quizás seamos nuestros propios abuelos, parafraseando al que dijo yo soy mi propio padre y no tengo idea quién es. saludo!

ceci e dijo...

Bueno, de hecho, se supone, si no me han mentido, que saldrá en este nuevo número un texto mío sobre Pasolini que conocés. ¡No será que están jugando con mi sentimientos!
Perfecta conclusión al problema del parentesco generacional. Amén

charly.gr dijo...

mm, yo que empiezo a tejer lazos con No Retornable para publicarlo ahí, yo hice lo mismo con mi traducción. salud!!