jueves, junio 21

En estos días inciertos

Vengo de ver una película en el Malba que me hizo acordar a los poemas de Sergio Raimondi y, de paso, al nombre de esa iglesia en la que estuvieron leyendo los poetas de "Salida el Mar", la Iglesia de los Marineros Finlandeses, porque el documental-ficción que vi recopilaba imágenes del pueblo de Arán, en Irlanda, circa 1934. Se ven las casas parecidas a chozas de barro en medio de la neblina, a lo lejos, y en un paneo de la cámara aparece el mar que rompe contra los acantilados. El lugar es una llanura de piedra, un precipicio, las olas, la madre y el hijo que se suben a una roca para ver en dónde anda el barquito que salió a pescar tiburones: van a hacer aceite de hígado. Con el aceite, dicen los carteles tipo cine mudo, se alimentan los faroles, y punto, nadie va a venir a convencerte de que es verdad, tal vez lo fuera, tal vez hubiera que salir con un cuchillo entre los dientes y robarle las entrañas a un tiburón descerebrado, y así eran las cosas antes de la banda ancha. Puede ser. ¿Y si no? Yo le creo a Robert J. Flaherty. Ahora me acabo de enterar, claro, por el link que puse: este Flaherty es el mismo de la película del esquimal, que no vi, pero la quiero ver. Me la perdí y me acuerdo la reseña: un esquimal, una canoa, la nieve, alguna foca. Y punto. Es la gran mentira que necesités otra cosa, con eso tenés cualquier película, tenés todas, y la parte más desolada de ese pedrusco musgoso y llovido de Irlanda, ahí tenés toda la filmografía de George Lucas comprimida en un metro cuadrado de nada. Y sí, ya lo decía Borges, "Moby Dick" es un manual sobre la caza de ballenas. Es el mejor manual, el más claro. Y esta película era un manual de jardinería: plantaban papas en los balcones de piedra, estos irlandeses, pero no había tierra ahí (no había nada), ellos la traían de otra parte en la mochila, y la acomodaban como si estuvieran en un arenero, era un happening antes de que saliera lo de los subsidios y el tema de la guerra, la inmigración, la historia, la llegada del hombre a la luna.


Diez horas seguidas para terminar a tiempo, pegado a la pantalla, después quedan los flashbacks de todo lo que llegué a ver, leer mientras pasaba del procesador de textos al buscador; entre las veinte pestañas de Firefox, algunas que tienen información útil, y otras algo bueno. ¿Los blogs se leen así? Pura intermitencia, priorizando la cantidad, enchufados a la información como en las novelas de Gibson, más o menos, aunque sea Buenos Aires, al final se trata de lo que te acordás cuando te levantás del sillón para enderezar tu cuerpo mal acostumbrado, diez horas más tarde te quedan dos o tres cosas (una foto, un post, un chat) y lo demás que vuelve al polvo, no, al ruido constitutivo del mundo, porque si no te gustan los informes del Seprin sobre la "mentira kirchnerista", y a menos que de verdad te gusten, porque te puede gustar la cara de Fernandez Larreta, te estás perdiendo algo, algo de Internet.

Entonces, hoy me llegó un bello poema gnóstico, de mis amigos de la lista, entre muchas otras cosas, sí, pero este me llegó más: a veces leo sus mensajes.

"PAZ A los difuntos politicos !

Paz en lo físico atrae en el Zen,
el Tao del momento, donde el intimo
nos exterioriza, nos intimida y la pregunta
como el chakra mismo gira en nos !
sumbada a ti,,, donde esta el ?
Mio-Tuyo-Tuyo-Mio,,,,
Donde estas tu ?

Eres tan nuestro que nos castifica y nos
congregas, no, nos disgrega en muerte segunda !
Lecho de promiscuidad letal:
ser como harapos lunares no queriendo,
quemados en el fuego y azufre !
viendo, no solo de mi, sino de todos los niños
desde el uno hasta lo existente en el infinito,
quemar las políticas cucarachas y la lombrises:
Lideres Espirituales !
en gozo y gracia de que como JOB, de nuestros
aberrados conocidos y desconocidos nos liberamos !
eh ! eh ! eh ! eh ! VAYA !
Aplauso a ti BRAHMA: el uno para con nos:
Libertad libélula de Luz-Consciencia !

hakuna matata !
Hakuna matata !

hakuna matata !!!"

"

Esto no es spam, porque es cultura y pasó los filtros de Google como los mexicanos que llegan boqueando a la otra orilla del Río Bravo. Es otoniel, de la lista. Y hace unos días que pensaba escribir sobre él, que hace estos poemas y los manda, lacónicos, y que quedan ahí flotando entre las idas y vueltas de los mensajes sobre el Absoluto y el Enviado Samael, en la lista gnóstica donde la gente se manda pedazos de sabiduría cut and paste, mucho wikipedia, mucho Coelho recitado con nostalgia de las playas ´60 (ver al respecto la Villa Gessel de antes de los turistas). Entonces nosotros, que somos todos lectores entrenados, como dice Sarlo, y que en los noventa lo primero que vimos fue al Gordo Casero disfrazado de Batman, nosotros nos metemos con la poesía de otoniel con la confianza de encontrar, again, el pastiche de una cultura de la que gracias si quedan las brasas, el fueguito. Esa era mi idea, leer la decadencia gnóstica, su historia de secta que la peleaba cabeza a cabeza con los primeros cristianos, sus evangelios como el de Judas tirados afuera del cánon, la persecución, se convirtieron en un rumor, los únicos que se acordaban de ellos eran los monjes medievales que los ponían como el mal ejemplo, y así y todo, bueno, ejem, hasta llegar a los foros de la web, a la new age. Otoniel, poeta orgánico del gnosticismo revolucionario, digital y latinoamericano. Vamos Chávez, vamos a algún lado, por favor, pero vamos...

Mientras tanto, traducía una pieza de literatura corporativa, una nota, un memo, como el de Cruise en "Jerry Maguire". Esa era una pieza de honestidad brutal, la verdad lisa y llana dicha en la cara de todos los que no se animan, de los que sufren en silencio, de los que estuvieron a punto, una vez. Para los que no la vieron, hace copias de su texto y las reparte a todos sus compañeros de oficina, blanquea los vicios alienados de la corporación. Es tan fácil volver a comportarse como un ser humano. De hecho, René Zellweger se enamora de él. Debía ser malísimo el memo de Cruise, seguro, y René se merecía mucho más que ese yuppie con panic-attack. Pero hoy traducía a otro manager y su pelea con los burócratas de la empresa, y la suya era una lucha desesperada. Le falta, pero un día, con suerte y magia, van a ser los esquimales de una gran película, los managers, otoniel, el futuro de la literatura, su glorioso final, según el marco teórico.
Otoniel es otra cosa. Tiene buen material, y actitud, nunca se sabe.


A media tarde me perdí en el buscador. Cuando desperté había llegado a un blog. Se llamaba Estoy cansado de llevarme puesto, y tenía citas de Borges, y temas de Patricia Sosa y Marilina Ross. Algunos posts tenían más de 100 comments, traté de pensar cuántos círculos de bloggers existirán en Buenos Aires, cuántas micro-escenas como dimensiones paralelas de Puán, con sus blogs más visitados y sus temas recurrentes, y me imaginé a los cerebritos de Google adaptando Blogger para proyectar las redes de blogs sobre los mapas satelitales de GoogleEarth, y todos los posts titliando, como los tableros de Atucha, sobre la geografía de la ciudad. Paseé un rato por el blog, enseguida me sentí solo y me fui.

3 comentarios:

damián s. dijo...

Charly,

no pude ir hoy al bar, estoy disfónico, mudo; me hubiera gustado aparecerme por ahí, pero en estas condiciones sólo nos habríamos comunicado mediante gestos; es evidente, por otro lado, que en este post está concursando una idea de "cine industrial", que no se confunde con los abúlicos estudios de Hollywood, y que, al contrario, intenta designar el hecho de que el cine es un medio artístico capaz de abocarse a reflexionar sobre el proceso productivo, en cuanto éste es industria, y en cuanto la industria es "el libro abierto de las capacidades humanas" (Marx). Hay un rasgo inherenentemente humanista en el concepto de cine industrial que aquí concursa, y que se puede verificar en dos films que te recomiendo (si es que no los conocés): el primero es "Fitzcarraldo", de Herzog, y el segundo, un documental extraordinario sobre la filmación de esta misma película, "A Burden of Dreams". Ambas cosas se pueden bajar de internet. Las recomiendo fuertemente: Herzog es importantísimo, diría como lo es Balzac, y por razones similares.

Los que despotrican contra el cine industrial no se dan cuenta de que, en verdad, casi no hay hoy películas verdaderamente industriales, humanas, y que en cambio lo que domina incuestionablemente es el indie, es decir, una mezcla equitativa de artesanado, metafísica y somnolencia.

abz
d

Ferko dijo...

No te sientas solo

No estás solo

charly.gr dijo...

gracias por el aliento, Ferko, ya me siento mucho más acompañado, ah la vida de blogger puede ser muy dura, pero es mejor que hablarle a la página en blanco del Word, me quedo con la angustia blogger toda la vida. La del escritor frente a la página en blanco, incomprendio, sin público, es decimonónica y esta gastadísima. Damián, me gusta lo del cine industrial, lo de reflexionar sobre el proceso productivo, y también coincido con la metafísica del cine independiente, es un embole, pero a principios de los ´90 Jarmusch era "algo", no me queda muy claro qué, quizás porque sólo vi una película suya y estaba bien, "Perdidos en el paraís" (creo), pero sigo sin entender qué es exactamente eso que vuelve locos a los del Amante. De hecho, me parece que los últimos diez o quince años de discurso sobre cine independiente en buenos aires es como tratar de explicar qué es ese cine, casi casi un ejercicio de letra para rellenado de formularios en la oficina de subsidios del Ministerio y/o ONG correspondiente, y conste que voy siempre al BAFICI, saludos