miércoles, febrero 29

on spam

"Abro y veo: la cartografía de la Net, ese Inter: enumeración y entropía. La forma de poema que adquieren las búsquedas en Google se produce, también, por acumulación de expresiones que se van compilando y editando en series. A diferencia de un cadáver exquisito –en (spam)– el resultado de una búsqueda más o menos azarosa no es aún el poema, no tiene aún esa forma “exquisita”, aunque –se sabe– “hay cadáveres” (“oldie games”). No se puede plegar la hoja y pasarla, en Google hay que desplegar las páginas y compilar los resultados, editarlos, darles forma.
Abro y veo: “en cualkier momento”, “Tursiops truncatus”, “looks renovados”, “Platico”, “tamboreo y huifa”, “tirachinas”, “pa un güen derroche”, “se iba pa lo oscuro”,  “lechuzas, y papalotes”, “Hijos míos, recordad”. La enumeración, más o menos caótica, va informando: un alto grado de entropía desautomatiza el lenguaje –se dice. Se dice que el arte es el único que transforma el ruido (esa disminución de información asociada a un mensaje) en información artística, inesperada o impredecible, pero definitiva –como O. Lamborghini; se dijo. Una red de interregnos: la retórica, esa tecnología. La lengua en (spam) se informa, entrópica: zarandea datos; se traslada: menos nómade que como un código abierto; menos abierto a encuentros azarosos que a búsquedas informadas poemas."

Mi amgo Facundo Ruiz escribió sobre spam en El Interpretador.

sábado, febrero 18

Tristeza não tem fim

"Me despido de mí mismo y de mis amigos en el mundo que se termina y en el que hemos quedado sin consuelo posible, atrapados por la milenaria mecánica de la adaptación forzosa. Y me doy la bienvenida a mí y a mis amigos en este nuevo mundo al que hemos llegado, porque con él hemos partido.
Brindo por nuestros fuegos, por los libretos que se están quemando. Y soplo dentro del viento de todos nuestros soplos para que las cenizas del guión desaparezcan en el olvido." Enrique Symns

miércoles, febrero 15

...

"Más específicamente, la extraordinaria expansión de la educación superior
proporcionó cada vez más empleo y se convirtió en un mercado para hombres y
mujeres con escaso atractivo comercial. Esto se podía advertir sobre todo en la
literatura. Había poetas enseñando, o al menos trabajando, en las universidades. En
algunos países las ocupaciones de novelista y profesor se superponían de tal forma
que en los años sesenta apareció un género nuevo que prosperó rápidamente, habida
cuenta que un gran número de lectores potenciales estaban familiarizados con el
medio: la novela de campus que, además de la materia habitual de la ficción, la
relación entre los sexos, trataba de cuestiones más esotéricas como los intercambios
académicos, los coloquios internacionales, los cotilleos universitarios y las
peculiaridades de los estudiantes. Y, lo que era más arriesgado, la demanda
académica alentó la producción de una escritura creativa que se prestaba a ser
diseccionada en los seminarios y que se beneficiaba de su complejidad, cuando no
era incomprensible, siguiendo el ejemplo del gran James Joyce, cuya obra tardía tuvo
tantos comentaristas como auténticos lectores. Los poetas escribían para otros poetas o para estudiantes que se esperaba que discutieran sus obras. Protegidas por salarios académicos, becas y listas de lecturas obligatorias, las artes creativas no comerciales podían esperar, si no florecer, al menos sobrevivir cómodamente."

Historia del siglo XX - Eric Hobsbawm - Mondadori - p. 504

martes, febrero 14




"... los años sesenta probablemente pasarán a la historia como el decenio más nefasto del urbanismo humano." (Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX)

(Pic: Dekalog - Kieslowski)

sábado, febrero 11

Hoy me puse a leer una nota de Pierre Restany en la revista Planeta, 1965:


"Y la Avenida Corrientes, en fin, con su belleza vulgar representa el producto perfecto de la 'urban civilization': trepidante, invadida por los cinematógrafos, los 'snack-bars', la publicidad y el comercio minorista, es la réplica perfecta de la calle 42 de Nueva York"

viernes, febrero 10

viernes, febrero 3