domingo, agosto 28
Hoy fui a ver una película de adolescentes en la periferia del punk. Transcurre en un pueblo del desierto patagónico, cerca de Neuquén, y después me volví en el colectivo, pensando. Me acordé del verano de 1994. Era diciembre, hacía calor y mis amigos se habían ido a pasar unos días a una casa en Quequén. Habían vuelto de esa primera estadía solos, lejos de la novela familiar, y me ponían al tanto de todo lo que había pasado y las cosas que habían hecho. Tal vez hasta me contaron cómo habían salido los partidos de TEG y cuánto habían gastado en el supermercado. Yo me había quedado para dar exámen de materias no aprobadas en el primer año del secundario, pero esa tarde en Avenida Corrientes teníamos todas las vacaciones por delante, y todo lo que hablábamos sonaba a planes de viajes y hasta, incluso, de algo parecido a aventuras. Ir en tren a Quequén fue uno de los grandes programas de nuestra adolescencia. Caminar de noche por las ruinas del puerto, tirarnos rodando por las dunas, ir caminando hasta el centro de Necochea. Pero me había olvidado de aquella vez cuando me quedé en Buenos Aires, y hoy viendo "Glue" me acordé de esa sensación de haberme perdido de algo pero a la vez saber que en realidad todo eso no era más que el principio.
*
"Glue" tiene grandes momentos, y momentos ridículos. Pero a las películas de adolescentes, supongo, les pasa lo mismo que a las cartas de amor según Pessoa, y no serían lo que son si no fueran ridículas.
*
Una de mis películas de adolescentes preferidas es, sin dudas, "Foxes" (1980) con increíble actuación de Jodie Foster.
lunes, agosto 22
domingo, agosto 21
martes, agosto 16
CONSOLO NA PRAIA
Lo mejor que encontré en Sampa fue este poema de Carlos Drumond de Andrade...
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Vamos, não chores...
A infância está perdida.
A mocidade está perdida.
Mas a vida não se perdeu.
O primeiro amor passou.
O segundo amor passou.
O terceiro amor passou.
Mas o coração continua.
Perdeste o melhor amigo.
Não tentaste qualquer viagem.
Não possuis carro, navio, terra.
Mas tens um cão.
Algumas palavras duras,
em voz mansa, te golpearam.
Nunca, nunca cicatrizam.
Mas, e o humour?
A injustiça não se resolve.
À sombra do mundo errado
murmuraste um protesto tímido.
Mas virão outros.
Tudo somado, devias
precipitar-te, de vez, nas águas.
Estás nu na areia, no vento...
Dorme, meu filho.
A infância está perdida.
A mocidade está perdida.
Mas a vida não se perdeu.
O primeiro amor passou.
O segundo amor passou.
O terceiro amor passou.
Mas o coração continua.
Perdeste o melhor amigo.
Não tentaste qualquer viagem.
Não possuis carro, navio, terra.
Mas tens um cão.
Algumas palavras duras,
em voz mansa, te golpearam.
Nunca, nunca cicatrizam.
Mas, e o humour?
A injustiça não se resolve.
À sombra do mundo errado
murmuraste um protesto tímido.
Mas virão outros.
Tudo somado, devias
precipitar-te, de vez, nas águas.
Estás nu na areia, no vento...
Dorme, meu filho.
domingo, agosto 14
Hoy estuve viendo la cobertura de las elecciones en lo de unos amigos. Alejo y su hermana habían votado a Binner. A las diez llegó Luciana directo desde Río mientras Cristina terminaba de agradecer al mundo el 50%. Hablamos de Duhalde, Jorge Amado y la comida callejera brasileña.
*
Hoy, también, estuve repasando mi encuentro con cierto polemista enfurecido. Desde las páginas de su blog me calificó de bestia, ignorante, vago, débil y pusilánime, y me acusó de complicidad con la devastación capitalista y el totalitarismo. Y de andar diciendo que soy su amigo, o algo así.
*
miércoles, agosto 10
FILE 2011 - Sao Paulo
lunes, agosto 8
Hoy fui a un local de impresiones en el Pasaje Giuffra e imprimí una foto. Es un retrato de Hugo Ball en el Cabaret Voltaire, vestido de elefante, listo para el show en el que iba a recitar el primer manifiesto del dadaísmo. Es raro pensar que esa fecha iba a quedar grabada en la historia del arte del siglo XX como uno de los momentos inaugurales de la vanguardia, el under, el punk, la furia de todos esos mitos que nos hicieron interesarnos en el lado b de la cultura cuando éramos chicos, que sostenían que ese lado b existía en algun parte. De algún modo seguimos siendo los que nos perdimos aquéllas noches y les damos vueltas, merodeando los bares y los recitales de poesía a ver si pasa algo. A ver si se oyen noticias del dadaísmo, aquella leyenda urbana que dice que en Zürich, en 1916, hubo un grupo de poetas, pintores y actores que cayeron a la ciudad evadiéndose de las fuerzas armadas de sus países que los enviaban a aniquilarse a las trincheras, y se pusieron a armar una serie de veladas en un bar, y esas noches serían recordadas como los homenajes al absurdo más elocuentes que se hubieran organizado nunca.
Hugo Ball está disfrazado de elefante. Parece Kafka en una fiesta de disfraces. Y me hace acordar al protagonista de Mentes que brillan, la película de Jodie Foster. El niño solitario y superdotado que reparte invitaciones a su fiesta de cumpleaños, pero suena el timbre y sus compañeros vuelven a la escuela y él se queda sólo en medio de los juegos del patio, mientras sopla el viento y vuelan las tarjetas que había preparado para ellos. Es raro pensar que un día Hugo Ball iba a ser recordado como uno de los iniciadores de un movimiento. De cualquier movimiento. En la foto parece como si hubiera llegado a una fiesta el día equivocado, o la hubiera organizado y siguiera esperando.
La voy a colgar en el living de mi casa. Es como un lámpara de lava, a la que podés quedarte mirando y pensando.
*
Hace un tiempo pinté mi casa. Una vez nos pusimos a hablar de bandas de rock con el chico que pintaba. Le dije que había visto a los Redonditos de Ricota. Varias veces, de hecho. "Guau, qué envidia", me dijo.
domingo, agosto 7
miércoles, agosto 3
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