miércoles, diciembre 31

Por la 40

24 - 12

"Siento como si me hubieran apaleado entre varios. Estoy en un banco de la plaza de Cafayate, en la Iglesia suenan cantos alusivos a la Navidad. Son las diez de la noche. A la tarde fui a conocer la cueva del Suri, el sitio de interés arqueológico que aparece en el mapa turístico de la zona. En un desvío a 5km del centro nace un camino entre arbustos señalado intermitentemente por flechas despintadas en las piedras, casi indistinguibles. Finalmente, una enorme roca, una abertura subterránea y la silueta de un ñandú pintado. Más abajo, unos diminutos cazadores revoleando sus boleadoras. A un costado, en la piedra, hoyos escarbados por la labor machacante de generaciones de moledores de granos reclinados en el suelo de cara al valle y las sierras, que hoy estaba nuboso y cargado de agua. Lloviznaba, como un rocío imperceptible.
Seguí por el camino hasta el Río Colorado, comí un pedazo de pan y de queso de cabra que compré en un viejo almacén, que vendía cosas como charqui y semillas de girasol. (En la Iglesia empiezan a recitar el padrenuestro por los altoparlantes, me voy a buscar a los chicos que conocí en el cerro para comer unas empanadas)."

25 - 12

"Ya es 25. Hoy me desperté, di unas vueltas y volví a la plaza. Otra misa por los altavoces, una chica lee un pasaje de la Biblia. Repite las palabras "pueblo", "paz", "Israel", "Jesús". Tendría que buscar una guardia de hospital para que me vean el dedo anular de la mano. Lo tengo hinchado y no lo puedo doblar, me golpeé con una piedra mientras trepábamos por el cerro ayer, rumbo a una cascada. Nos guíaba Franco, que nos advirtió en la orilla del río que los caminos eran difíciles y la lluvia podía producir crecidas. Lo seguimos por unas pendientes escarpadas, senderos de subida cubiertos de cardos y piedras. Franco es un baqueano "diplomado" en turismo y anécdotas calchaquíes, integrante de la comunidad diaguita instalada en los cerros de Río Colorado y en el camino que llega desde Cafayate. A los costados del camino corre un acueducto construido con lajas de piedra a la manera tradicional. Un cartel presenta la obra, financiada por la embajada de Suiza, y hay huertas que ofrecen paseos de turismo rural.
(En la Iglesia un coro canta villancicos, el estribillo dice: "Ay guachi guachi / toritó / toritó de chacalicó").
Franco era simpático y se lo notaba entrenado en tratar con turistas. Nos mostró hierbas y nos habló del puma y los cóndores que sobrevuelan el valle. El surí de la cueva, es un ñandú petiso que todavía habita algunos bajos del río. A veces sobreactuaba su origen aborigen, como cuando contó del europeo en carpa en medio del cerro al que rescataron en plena crisis de nervios después de que por la noche fuera visitado por los duendes de la zona, en una escena que parecía sacada de Proyecto Blairwitch. La sal es sagrada para ellos, nos contó, y por eso no pueden pisarla si visitan salares como el de Uyuni en Bolivia. Cuando tomamos agua, volcó un chorro en la tierra para la Pachamamá, y nos habló de una roca con un agujero utilizado en antiguos ritos de iniciación sexual destinados a los muchachos. Pasamos por antiguas terrazas de cultivo, derruidas por la vegetación, y por habitaciones de piedra circulares que, dijo con precisión arqueológica, databan del año 1000 DC. Sabía algunas palabras de quechua, y me acordé de lo que contaba el guía del Museo de Amaicha, que la lengua diaguita, el kakán, había desaparecido durante la ocupación Inca de la zona en el siglo XV, quienes impuesieron el quechua, además de introducir los sistemas de riego para la agricultura y un orden político-económico centrado en Cuzco. En principio, la labor de corrosión cultural de los españoles había tenido amplios antecedentes.
Hace 6 años, dijo Franco, la comuniodad de Río Colorado empezó a organizarse como tal, y empezó a reclamar el derecho a la propiedad de las tierras que ocupan frente al INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas). Parecería que van a necesitar más de un poeta o escritor, además de arqueólogos, y toda la ayuda que puedan encontrar, para recomponer una cultura de los restos desparramados que les legaron los úlitmos 400 años de historia.
Franco nos llevó hasta la cascada, tras dos horas de subir y bajar cerros, y la crecida nos obligó a a improvisar un camino alternativo para volver, mientras el caudal del río subía a toda velocidad y el sonido del agua cayendo nos ensordecía. Llegamos perforados de espinas y abrasados por los cardos, pero solo nos asustamos cuando pensamos que íbamos a tener que vovler a cruzar el río con el agua hasta el pecho, en cuyo caso hubiéramos terminado sumergidos en el fondo del cauce. Franco, tranquilo, dominaba la situación.
Cuando volví al hostel había un alboroto en Cafayate por un perro suelto que había mandado al hospital a un viejo en bicicleta y a un par de chicos. La policía lo buscaba para matarlo. A mi habitación compartida había llegado un italiano. Estaba con su Mac, contento con la primera wi-fi que encontraba en el NOA, mandando un informe con fotos para la revista en la que trabajaba. Iba a venderles una crónica de viaje por la ruta 40, de Salta a Santa Cruz.
A la noche comimos empanadas, algunas de llama, con los chicos rosarinos del Río Colorado, y tomamos cerveza festejando la Navidad."

domingo, diciembre 28

Por la 40

Mi último día en Cachi. Sigo hacia Salta. Gracias por los comentarios,

22-12


"Hoy se fueron Carmen y la parejita, por suerte. Me quedé solo en la pensión de Amaicha, con los perros que ladran cada vez que salgo al patio central. Nadie apareció en todo el día, ni los dueños ni turistas. A la mañana visitamos el fastuoso Museo de la Pachamama, un edificio con plantas y terrazas ubicado a la entrada del pueblo. Las paredes están cubiertas de piedras fijadas con argamasa o cemento, imitando el estilo de construcción aborigen. Es uno de los tantos rasgos kitsch del museo, repleto de figuras y símbolos de la religión diaguita reproducidos en todos los tamaños y colores, como una especie de versión edilicia de esos pulóveres y morrales de lana aindiados que venden los artesanos. Los más demagogos.
Pese a todo, el guía ofreció un panorama bastante sólido de la historia de los Quilmes. De hecho, el relato de las ruinas se complica cada vez más. Héctor Cruz es el hombre clave. Él fue quien comenzó las obras de restauración de la ciudadela de los Quilmes en 1977, nos contó el guía cuando le pregunté, y él también construyó el museo que, dicho sea de paso, alberga en la mitad de sus salas obras de "artistas locales" inspirados en el arte aborigen: tejidos y pinturas, casi todos del mismo Cruz.
El guía parecía solidario con los descendientes Quilmes que hoy ocupan las ruinas, más allá de
ironías sobre la autenticidad de su prosapia quilmeña y alusiones al rol de la devaluación monetaria de 2001 en el interés de la emergente comunidad en recuperar el control económico del paseo arqueológico.
La situación del predio se parece a una zona de triple frontera en litigio. El Estado decidió no renovar la concesión de Cruz. Cruz alega que el tiempo que administró las ruinas no le permitió amortizar el costo de la inversión (nadie visitaba las ruinas en los años '90, dice, ni los aborígenes). Justamente, éstos recuperaron el predio cuando se iniciaba el aluvión turístico, y según el guía fueron usados por el Estado contra Cruz, aunque ahora se cortaron solos. Así las cosas, el juicio avanza lento y con destino incierto. En la entrada de las ruinas, un bar construido con el estilo indeleble de Cruz permanece cerrado con faja de clausura. Le pregunté al guía, casi con temor, si el museo por lo menos tenía buenas relaciones con la Universidad. Previsiblemente, se sonrió.
Desde la terraza del edificio observamos la pileta azul del hotel-camping continuo al museo. De nuevo, el estilo neo-aborigen de Cruz, que parecería dueño de un micro circuito turístico creado casi de la nada. En la sala de merchandising, entre pulóveres, llaveros y máscaras para decorar livings, encontré un mate tallado con la imagen de Isidoro Cañones andando en auto. Lo compré emocionado.
(Ahora recuerdo otros datos aportados por el guía. Los Quilmes de la heróica resistencia a los españoles, reivindicados por la comunidad, dejaron dudosos rastros de fortaleza bélica, y deberían el hecho de haber sido los últimos en caer presos al hallarse instalados en el último fondo del intransitable Valle Calchaquí. Por otra parte, en Amaicha vive una comunidad de descendientes diaguitas de un grupo distinto al de los Quilmes, y que propiciaron la caída de aquellos al pactar con los españoles y permitir su ingreso al valle.)
Mientras escribo esto en el cuaderno, retumban los golpes de los perros y los chillidos de un gato desesperado. Parece acorralado contra el galpón del patio. Me traje la cena de pan y jamón a la habitación. Mañana me voy a Cafayate, a pasar Navidad."

23-12

"Me tomé el micro de las 10 de la empresa Aconquija, la moderna línea de transporte que tiene la exclusiva de casi todos los trayectos que recorren el Valle Calchaquí. Era el servicio indirecto, pasamos por el pueblo de los Quilmes, volvimos hasta Santa María en Catamarca, después Colalao del Valle y, ya en Salta, Tolombón y Cafayate. Frente al escenario semi-deshabitado de las callecitas de Amaicha, Cafayate parece una gran ciudad. Un coro de chicos ensaya en las escalinatas de la iglesia, otros dan vueltas a la plaza en bicicleta. Abundan los barcitos y las tiendas de productos regionales.
Caminé por el cauce seco de un río y me perdí cuando volvía al centro. En el Museo Arqueológico, no había los desbordes arquitectónicos de la versión Cruz del culto a la Pachamama. El de Cafayate es un salón de una vieja casa, repleto de urnas funerarias, estatuillas de cerámica y puntas de piedra talladas pertenecientes a la antigua nación diaguita. Como el de Cruz, fue autogestionado por un viejo emprendedor y autodidacta de la zona. Me abrió la puerta la empleada doméstica, que me mostró la colección según le indicara la patrona, desde el fondo del patio con plantas y enormes jarrones. El último apoyo estatal que habían recibido databa de hace más de veinte años y estaba consignado en un diploma de la Municipalidad de Cafayate, que declaraba de interés municipal a la colección y asignaba una partida de dinero para una placa de bronce, que así lo indicara en la entrada.
A colaboración voluntaria, dejé 5$. Ante la ausencia de marco y contención estatal, se me hizo algo absurdo reírse del kitsch tragi-cómico de Cruz. Antes, a la mañana, había pasado por el zaguán de una vieja casona cerca de la plaza. Entre el mobiliario antiguo, de viejas cómodas y espejos, habían instalado una colección de fotos y objetos de la familia, centrados en dos personajes centrales de su historia. Ella, la primera mujer de Cafayate que viajó a Salta, estudió y volvió convertida en Maestra Normal, la primera del pueblo, en la década del '20. Él, un libanés emigrado, productor de vinos, que a su muerte fue homenajeado como impulsor del progreso del pueblo. En un viejo recorte del diario local, se dice que viajó hasta Alemania a principios de los '30 para traer a Cafayate la primera usina de electricidad a gas que iluminó las calles del pueblo. La "leyenda oral" -reza un cartel del museo- cuenta que ese día lo vieron entrar al pueblo arrastrando la usina por el cauce seco del río Chusca con una carreta tirada por bueyes y burros, mientras sostenía con cada mano una bandera de Argentina y otra del Líbano, y una ovación lo acompañaba a su paso.

jueves, diciembre 25

Por la 40

21 - 12

"Hoy llegué a Amaicha, una hora y media de micros subiendo por las sierras para el lado de Salta. A la entrada, empezó a llover y a granizar finito. En el refugio de la parada una mujer brasilera con un bolso me mostró un cuaderno con una dirección anotada. Fuimos al hostel en cuestión y en la puerta nos topamos con una parejita de chicos que también llegaban. Decidimos ir en remis a las ruinas de los Quilmes. Es domingo, y las calles del pueblo están desiertas. La remisería tiene las persianas bajas. Damos vueltas por la plaza bajo una galería de cardos secos instalada como protección contra el sol. Un cartel reza: "Bienvenidos a Amaicha, donde el sol brilla 360 días al año". Pero no hoy, constatamos.
Al final pasa un remís y nos lleva a las ruinas. Sebald, aunque suene a lugar común, se hubiera hecho una panzada si hubiera viajado por las rutas argentinas. Las ruinas de los Quilmes son los restos reconstruidos de la ciudadela más importante de dicho pueblo, que se inscribe a sí mismo dentro de la "nación diaguita". En este lugar los Quilmes resistieron durante 130 años los ataques españoles, hasta que a mediados del sXVII fueron derrotados. Los sobrevivientes fueron deportados y reinstalados en una "reducción" de la provincia de Buenos Aires, en la zona costera hoy célebre por su cervecería.
La ciudadela fue restaurada en 1977 por un emprendedor que obtuvo la concesión para la explotación turística del lugar. Hace unos años los descendientes de los Quilmes empezaron a reclamar la tenencia de las tierras y del predio, que obtuvieron en 2001 luego de varios cortes de ruta. Hoy venden las entradas y guían a los turistas hasta la cima del cerro donde se acumulan prolijas hileras de piedra en habitaciones sin techo. Desde lo alto se ve una llanura de cardones y pastos amarillos, y las sierras a lo lejos recortadas contra el cielo.
Cuando volvíamos Carmen, la brasilera, contó que viajaba para tomarse un descanso después de de una temporada de altibajos emocionales. Hay un solo bar abierto en Amaicha, y parecemos los únicos 4 visitantes. Quedamos en encontrarnos ahí."

martes, diciembre 23

Por la 40

Me fui de vacaciones hace unos días. Ahora mismo estoy en Cafayate, paró de llover pero recién caía fuerte. Son los días, los pocos del año en los que hay agua. Todos duermen en el hostel, me dejaron la computadora y me pidieron que apagague las luces. Mañana voy a caminar hasta el Río Colorado, espero que no haya crecido demasiado.

19/12


Llegué a Tafí del Valle. Pregunté por hoteles y me quedé en el "Nómade". Internet, cocina y un par de italianos rondando por el jardín. Los otros parecían vacíos y algo lúgubres. Fui a la plaza y se largó a llover. Me metí en un bar y me trajeron cerveza negra de Tafí. Me quedé hojeando un mapa del Valle que le compré a una chica en su puestito de información. Mañana voy a ir a caminar por esta zona de la que García Morente, citado en el mapa, dice "No recuerdo lugar alguno más propicio que Tafí del Valle para abandonarse al vaivén de la imaginación" (GM, 7/3/1938)

**

Mapa 5$
Cerveza 5,5$
Hostal 28$
Fanta 2$

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Para leer me traje =

"Le petite chose" - Alphonse Daudet
"La isla misteriosa" - Julio Verne
"Recuerdos de provincia" - D. F. Sarmiento
"Snow Crash" - Neal Stephenson (post-cyberpunk)
"Maternidad Sardá" - Martín Rodriguez
"Poems selected by Thom Gunn" - Ezra Pound

20/12

Mientras escribo suenan chacareras desde un terreno pegado al hostel. Hay una fiesta que a la tarde incluyó jineteada y un chicó que montó un ternero, aunque el corcoveo de los animales se agotaba rápido y se transformaba en un andar suave, polvoriento. A la mañana me compré un tramontina, un melón y un protector solar. Equipado, tomé el camino que me había indicado Alex para llegar a La Mesada, una sierra desde donde puede verse una panorámica del Valle del Tafí (Alex es un barcelonés que llegó el año pasado y se quedó a vivir con Silvina una de las dueñas del hostel). Camino a La Mesada el sol del mediodía me empezó a cocinar y me refugié en una parada de colectivos, como una pequeña pagoda de cemento con techo de madera. Quedaba enfrente de la megadisco "K'-ñada", retirada del centro, en una zona de chalecitos de fin de semana transitada por motos y scooters, que parecen el medio de transporte preferido en la zona, abundante en subidas, desniveles y caminos ripiosos.
Me quedé un par de horas en la parada, a la sombra, comiendo melón y leyendo "Le petit chose" de Daudet. La contratapa, el prólogo y los primeros capítulos lo caracterizan como el libro más triste y desolador de la literatura francesa. Penurias de un adolescente, separado de su familia por razones económicas, obligado a trabajar de maestro en un sórdido instituto de provincia. Dos datos: la mamá de Daudet-escritor tuvo 17 hijos, de los cuales 14 murieron prematuramente. Daniel, el protagonista de "Le petit chose", vuelve a su antiguo hogar para recorrer por última vez las habitaciones y el jardin donde fuera tan feliz. Nunca podrá hacerlo ya que el edificio se convirtió en una Casa de monjas carmelitas, vedado el ingreso al género masculino.

Desde el cerro el valle se ve como sábanas estiradas, teñidas de una interminable gama de verdes, sobre las que retozan cabras, vacas y caballos. Alguien hace un solo de guitarra febril en la fiesta pegada al hostel. Rompen unos débiles aplausos. El día es largo, como si estuviera empezando a atardecer desde hace varias horas.

miércoles, diciembre 17

Salió de nuevo

P L A N T A


nr 6 / diciembre de 2008

Ángel Faretta: La era del cine

El concepto del cine (2006) y Espíritu de Simetría (2008), vías de acceso a uno de los críticos más excéntricos y originales de la Argentina. Arqueología y esfuerzo interpretativo. Un intento por desentrañar la visión farettiana del cine y sus intrincados puentes entre Hollywood, el Imperio Austro-húngaro, Schopenauer y la simbología cristiana.
Por Mariano Vilar


Ricardo Colautti: parábola del desgraciado

Algunos tonos de la prensa cultural. Forma y sentido de la rapsodia. Sebastián Dun: escenas de una vida lumpen. Salvación y producción artística en la obra de un olvidado, luego resucitado y finalmente rematado escribano porteño.
Por Nicolás Vilela y Miguel Rosetti


Matías Capelli y su tiempo

Estado (somero) de la discusión sobre narrativa argentina. Terranova y Kohan: un odio platónico. La posibilidad de apuntalar una discusión mejor en base a Frío en Alaska, libro debut de Matías Capelli. El terror al periodismo como camino. Escribir cualquier cosa, menos cuentos. Poetas de los 90 rondando.
Por Damián Selci

En busca de las ilusiones perdidas

El inefable mundo de las hipotecas subprime. Un inversor de California y tres traductores latinoamericanos. Gremialismo, redes sociales y nuevas tecnologías. Un recorrido por las zonas más afectadas por la debacle financiera de 2008.
Por Carlos Gradin


É Lula de novo com a força do povo

(o por qué sólo el nuevo sindicalismo puede formar parte de las coaliciones gubernamentales en el paradigma del "giro a la izquierda", compañeros)
Por Sol Prieto

Information: puesta en página

Relevamiento de Information, muestra hecha en el MoMa en 1970 y de la que hoy falta, ante todo, información. Lo que dice el catálogo. Oiticica, Meireles, Kosuth, Puente, Le Witt y un balance contemporáneo.
Por Pablo Accinelli y Fernando Sucari


El Capital: D-M-D'´

Cuarta (y virtualmente última) entrega sobre El capital. La clave de todo: la explotación del trabajo asalariado. La fórmula general del capital, sus contradicciones. Entrar a la producción por el mercado y salir al mercado por la producción. Infelicidad del mundo burgués. La gloriosa lucha de clases, comprendida según su concepto. Premodernidad del capitalista. Absoluta modernidad del proletariado.
Por Damián Selci


ANTERIORES: nr. 1 nr. 2 nr. 3 nr. 4 nr. 5


STAFF

jueves, diciembre 11

In God we trust

Zizek se pregunta y se responde que no sabe. Me hace acordar a Adorno y lo que entendí de la dialéctica negativa, seguir el hilo de los fenómenos del mundo y ampliarlos y analizarlos hasta que su propia lógica termine por colapsarlos. Tiene algo del dibujo animado del anciano oriental inofensivo que siempre se queda al margen de la acción y parece que estuviera meditando, pero todos saben que es el guerrero más peligroso del mundo y conoce técnicas de combate imposibles de reproducir. En realidad, su respuesta es la Solución, el Partido, la estrategia que reúna las fuerzas dispersas del progresismo y vuelva a plantar bandera frente a la barbarie capitalista. No es adorniano, pero me leí el libro entero que le dedicó a Lenin y saqué en blanco una larga lista de contradicciones, como fallas en la Matrix del capitalismo, a punto de estallarnos en la cara, pero en cuanto al programa de acción revolucionaria por ahora sigue en la fase de chicanear a las bandas de globalifóbicos y juntar los pedazos que quedaron del zapatismo para tirárselos en el jardín a los europeos espantados por brotes de xenofobia y simpatía neo-nazi. Mientras tanto, seguimos caminando por avenida Corrientes. Ayer lo vi a Cucurto sacándose fotos con una parejita, encantados, en la Noche de las Librerías. Después leyó en el Gato Negro con Cecilia. Habíamos comido en McDonalds. Habíamos ido al Malba. Y a una galería en un pisito en Bulnes cerca de Libertador. Había fotos de gente bailando. En una pared la coleccón completa de la revista Vogue desde 1991. Y antes, mucho antes, hubo una Tertulia en casa de Miguel Mitlag organizada por Pretty Printing, donde sonaron temas de bandas garage y poemas de Lady Cavendish con órgano a la Peter Hammil. Yo leí una poesía spam. Había aviones de madera balsa que pesaban medio gramo, y Lux Lindner habló de una teoría que iba de José Ingenieros a la industria aeromecánica y el concepto de cuidado maternal a lo largo de la historia y en distintas culturas a lo largo y ancho del mundo. La teoría la había escrito en Suiza un alter ego de Lindner en una suerte de exhilio económico, que dijo le produjo una furia intelectual como la del Profesor Neurus en su laboratorio de Trulalá el día después de que lo expulsaran de la Universidad. Estuvo Mariano, que me prometió que me prestaba "La isla misteriosa" de Julio Verne. Más tarde fuimos a tomar cerveza y con Cecilia y Claudio conocimos a Jaramillo y terminamos especulando con la revolución que un día van a protagonizar las camadas de free-lancers por ahora dispersos en las llanuras de la industria cultural, pero que vienen bajando / con sus espaldas rotas, como dice la canción.

**

"Vienen tiempos peligrosos, que siempre son buenos tiempos para cambiar algo. Pero entonces tenés que pensar y tratar de comprender. Todos los relatos predominantes, el viejo relato del Estado de Bienestar, el relato posmoderno de izquierda, el relato neoconservador y, por supuesto, el viejo relato marxista standard ya no funcionan. No tenemos relato. ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos? Existe, obviamente, la sensación de descontento por los peligros del capitalismo global, el Foro de Porto Alegre, pero ¡por Dios! Cuándo conocí a Naomi Klein le pregunté sobre todo esto, y hasta ella, un gran ícono de la izquierda, tiene miedo de comprometerse respecto de qué hacer. Estas preguntas tan elementales y estúpidas como ¿va a seguir existiendo el capitalismo? ¿Tiene límites? ¿Podemos pensar en una manifestación popular por fuera de la democracia? ¿Es suficiente? ¿Debemos participar de este juego? ¿Cómo vamos a responder al problema de la ecología? ¿Qué significan los avances de la biogenética? ¿Cómo abordamos el tema la propiedad intelectual? O sea, las cosas están pasando y no es que no tengamos respuestas, ni siquiera tenemos las preguntas adecuadas."

Zizek interview (min. 30 aproximadamente)

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Hace un par de semanas unos amigos de una galería de arte me regalaron un pasaje a Montevideo para que llevara un cuadro y una valija con varias obras y los entregara en una galería de Ciudad Vieja. Era bastante novelesco todo el programa, que incluía disimular lo más posible en la aduana y no llamar la atención de la policía de frontera, para en todo caso, dejarse llevar por los vacíos legales de nuestros códigos en materia de arte, y a lo sumo, escuchar los sermones contradictorios -que fue lo que pasó- de las dos representantes de la ley, una que buscaba drogas en el marco del dibujo, mientras la otra evocaba el patrimonio cultural de la nación y el cuidado que le dedicaban las fuerzas de la ley. Me devolvieron el cuadro, y pasé sin que se acordaran de abrir la valija, y me peleé entonces con los marineros de río que tripulaban el lanchón que no me permitiron quedarme con la valija en el asiento, y la acomodaron en el techo, a la intemperie, cubierta por una lona, por más que les insistí hasta que algunos pasajeros me empezaron a chistar. En ese viaje, que parecía conducido al peor desenlace, mientras me sumía en la paranoia y la catástrofe de lo que podría ocurrir si la valija caía al agua, cuando los artistas de la galería se enteraran, cuando les dijeran que habían perdido sus dibujos en algún curso fluvial del Tigre, mientras lo meditaba, hice la cola en el buffet para comprar una cerveza y al lado mío se acomodó un chico que viajaba con un estuche como de guitarra y al que había visto charlando con otros que parecían conformar una banda. Le pregunté y cuando me dijo quiénes eran (eran los Superuva) me acordé de algunas de sus letras, de la tapa de su primer disco, de los chicos de la tapa tirándoles piedras a un tren, de sus gloriosos himnos "Churrasco violento", "No te vayas gorda", "Hoy no me voy a bañar", y de la frase con la que aparecían en el afiche de una vieja feria municipal sobre la historia del rock nacional, en la que respondían por el origen del nombre de la banda con la consigna de "un poco por lo del escabio", de Nahue, Juan y otros que tarareaban las canciones. Estaba en la Cachola viajando con Superuva, traficando obras de arte, el aire húmedo del delta apaciguaba el calor y nada podía salir mejor ni peor, la suerte estaba echada para todos.

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Estuve en la feria de Tristán Narvaja.


Me compré este póster de un jaguar que vendía un chico. Tenía una pila de láminas muy viejas, hermosas y baratas.

Cuando vaya pa Bolivia

El miércoles que viene me voy a Tucumán rumbo al altiplano.

Y el martes capaz paso por MU:

Martes 16 de diciembre, desde las 21
Vagabundeando en el Eje del Mal - Redescubriendo Irak, Irán y Afganistán a dedo

La recorrida de un argentino por esos países, y por la mitad desconocida del mundo, que los medios nunca reflejan.

Muestra - Proyección Fotográfica de Juan Villarino


MU. Punto de Encuentro
Hipólito Yrigoyen 1440
Capital Federal


martes, diciembre 9

lombrices atraídas bajo las hojas de los bosques de Ezeiza

Apuntes para una histora del rock nacional, by paniagua...

"Volverán los jóvenes eternos de las guerras eternas (¡con nieves eternas!) a escuchar canciones eternas... y cuando cierren sus ojos ante el fragor material de la flauta, en ella misma, en su madera primaria, arderá el último fogón playero… Hay que cantar cuando se va a la guerra, cuando se vuelve de la guerra. ¿Y qué se canta cuando no hay guerras? Las canciones existen porque existen las guerras."

**

Estuve en Moreno en un campamento del frente juvenil de un partido este fin de semana. En el quincho a la noche había unas guitarras, y el modelo que imperaba era el que transforma las canciones más melosas de Sui Generis en un coro de sobrevivientes etílicos, un concierto mucho más parecido al de las bandas de resacosos desperdigados en los alrededores de los estadios donde tocaban los Redonditos de Ricota, y al de las estaciones de trenes del día después, que a las ordenadas rondas de fogón campamentístico y sus matices instrospectivos. Debía ser que no había fuego, en algún momento me encontré rodeado de personas que coreaban temas de Nino Bravo como himnos de una generación perdida en el calendario de la media década que me separaba de varios de ellos, más chicos que yo. Algo de karaoke tamizado por el revisionismo histórico de Capusotto, y su folklore post-montonero que se bailó también, y en cierto modo funcionaba como síntesis.

Paso a paso


Martín Sabatella sobre el progresimo from Artepolitica on Vimeo.

Entrevista a Martín Sabbatella en Artepolítica.

Si cada uno de nosotros manda esta invitación a 3 personas y ellos a la vez invitan a otros, en 30 días podremos ser más de un millón

Cada tanto entro a la página de Buenos Aires Juega Limpio. No consiguieron un millón de amigos, más bien 17848. Me encanta pensar en los egresados de la Palermo diseñando programas de democracia participativa 2.0, mandando curriculms de nuevo en el sector privado mucho antes de que su gobierno, efectivamente, empiece a resquebrajarse.

lunes, diciembre 8

Tertulia

Están todos invitados a la movida de arte, poesía y aeromodelismo organizada en la mansión Mitlag, del barrio de Congreso, este miércoles desde las 15hs. Yo voy a leer una poesía spam, temprano, como para empezar. En la línea de "cae la tarde y".

CONCIENCIA GARAGE EN EL LIVING PARA-CÉNTRICO



Ciencia sin sponsors ni grillas de horarios. Ingeniería desarrollada por entusiastas. Laboratorios caseros, salas de ensayo armadas en el sótano y pistas de aterrizaje en el patio trasero. Fans de las computadoras, de la aeronáutica y de la teoría atómica se dan cita en *Tertulia Experimental* y renuevan el compromiso con la investigación lúdica que asociamos con la *cultura garage*, en la que una disciplina
específica no es más que un hobby obsesivo cargado de jergas y proyecciones emocionales tan densas que sólo pueden entenderse desde una mirada cercana y compenetrada. Proveniendo de campos muy distintos, Carlos Gradin, Lux Lindner y el dúo Lady Cavendish desarrollarán sus recorridos particulares por zonas híbridas de la ciencia y la cultura, a medio camino de la investigación formal y el vintage, en un arco que va de la teoría atómica del siglo XVIII a los idiolectos de las comunidades online de la actualidad, pasando por el furor aerodinámico de los años 20 y la pasión por los libros de antiguo. Para completar el recorrido, Ernesto Ballesteros ofrecerá una exhibición de aeromodelismo y, al finalizar el día, la casa despedirá a la asistencia con una selección de auténtica música garage.

Curador:CLAUDIO IGLESIAS


PROGRAMA DE LA REUNIÓN

15 hs *Poesía spam. Introducción a una técnica*. Por Carlos Gradin.
15.30 *Antropología de aficionado*. Charla con Lux Lindner a propósito de su reciente libro *La teoría de la madre*.
16.30 *Exposición de aeromodelismo* por Ernesto Ballesteros.

INTERVALO

18 hs *Lady Cavendish en concierto*. Dúo de compuesto por Pola Oloixarac (voz) y Etián Insinger (piano). Lieder basados en los poemas sobre átomos de Lady Margaret Cavendish, Duquesa de Newcastle (1623-1673).


TERTULIA EXPERIMENTAL
Miercoles 10 de Diciembre 2008 de 15 a 20hs
Parana 278 3C Ciudad de Buenos Aires

miércoles, diciembre 3

Una de Malvinas al mejor estilo Vietnam. Sangre, muertos, muchas balas, heroes, algun mensaje medio barato, una malvinas bien yanqui.

Los comentarios de este post de La Barbarie son de lo más bizarro. Hileras de bloggers pidiendo por películas, como devotos desfilando por la casita del santo. "Yo quiero una con una banda de mazorqueros verdugueando a un unitario, filmada por Bruno Stagnaro, ambientada en Barracas 2008".