viernes, noviembre 30
¿Quién se ha robado mis derechos de autor?
lunes, noviembre 26
Para una definción de la merceología, II
Había un texto de Huyssen en el que se refería a su paseo por una bienal de Alemania, supongo que en los '90. Decía que el arte de vanguardia, que alguna vez había hecho el amague de romper las barreras entre el "creador" y su "público", varias décadas después había vuelto a encerrarse tras las vitrinas de las instituciones, esta vez amparado por el mercado. En todo caso, las obras habían recuperado el "aura". La crítica sería -aunque esto lo agrego yo-, parte de esta infraestructura, una técnica de promoción, un medio para acumular capital simbólico, prestigio, sofisticación, una estrategia para tornar "interesante" al objeto en sí. Me parece que algo de eso hay, a veces, cuando el arte adquiere valor como forma de disidencia, y termina recibiendo un trato igual de condescendiente ya se trate de galeristas, críticos académicos, prensa o gestores estatales, cuando el Gobierno de la Ciudad subsidia bandas de graffiteros para que diseñen las paredes de las plazas, en un gesto que podría leerse como la cooptación de la contra-cultura, la claudicación de los últimos vestigios de cultura joven combativa.
Selci-Iglesias se corren de ese eje. La pregunta podía ser: ¿Cómo es posible que las crestas de los punks, que atemorizaban a los puesteros artesanos en el Parque Centenario de los años ´80, hayan devenido una estética potable al punto de que algunos de sus derivados reciban subsidios por parte de las instituciones encargadas de promover la Cultura? O, mejor dicho, ¿qué hacemos ahora que las vanguardias ya no asustan a nadie? Lo de Selci-Iglesias, con su idea de una perspectiva merceológica (lo que sea que eso implique), pretende cambiar el ángulo. Si las tachas ya no alcanzan para combatir al Capital (como interpretan los analistas del fin del rocanrol), lo que se ofrece es un replanteo de los términos, una inscripción del objeto en "un horizonte cultural, un “mundo” hermenéutico para el cual fue producido, y en el que su utilidad es percibida como tal." Valor de uso. Mejor sigo otro día.
Niebla del Riachuelo. Ferrosur Roca, con vagones cargados de cocke proveniente de una refineria de la zona, en Dock Sud. Marzo 1999.

Después están los que coleccionan fotos de trenes argentinos, postales de los pueblos, las estaciones y la arquitectura ferroviaria. Nuestro trainspotting.
domingo, noviembre 25
Poné un iPod en tu vida
viernes, noviembre 23
jueves, noviembre 22
Jueves, 18hs, Florida y Diagonal Norte

(foto by flickr)
miércoles, noviembre 21
eh, harry topper / no te cabe / ni un poco usar la yanta / que cualquier jilguero calza / pa dársela de chorro
"Oscar Fariña, afincado estratégicamente en la villa 1-11-14, Bajo Flores, un Cucurto más hardcore (ese falso paraguayo sin máquina), hace de doble agente de la poesía, como un Maxwell Max sanpedrano, con su zapatófono guaraní, bucheando sobre migración, cola de zapatero, todo la taturo’ó porteño."
en el medio
de la joda uno
que había terminado el secundario
batió:
“falo pa las piba,
falopa a los pibe”
y entre todos
lo surtieron por su intento de maraca
martes, noviembre 20
Para una definción de la merceología
En el último artículo se la agarran con Walter Benjamin de una manera, me parece, un poco arbitraria. Está bien que las citas que eligieron les den pie para encuadrarlo en ese movimiento crítico que, según vienen diciendo, se deja llevar por las "fantasmagorías" e "imágenes" de la cultura. Ese es su horizonte, por lo que entiendo, discursos sobre la producción de cultura que, aunque se anuncian como materialistas y se disponen a analizar hechos históricos concretos, terminan empantanados, fascinados por entidades que ellos mismos acaban de superponer a los objetos, el "post-humanismo", la "post-literatura", la "memoria urbana", y detrás de los cuáles el impulso crítico termina siendo algo más parecido a una excursión de lectura. O sea, una expedición que en lugar de referir los objetos a sus circunstancias materiales se convierte en una paseo por el texto del mundo, y por sus signos a la espera de esa mirada especializada, refinada que aumente la densidad semiótica de la cultura (¿inflación?) y transporte la discusión crítica a nuevas alturas teóricas.
Se burlan de eso, creo. Y en el caso de Benjamin, se trataría de su pasión anticuaria. Hay algo más en sus análisis, no sólo adicción por el pasado y sensibilidad para los paiasajes en ruinas, porque al lado de sus evocaciones sobre el fin del aura y la experiencia hay especulaciones sobre las posibilidades de la cultura por venir, sobre la forma en que deberían relacionarse los sujetos con ese pasado, en función de construir otra cosa. Entonces, obviamente no se trata de repetir sus gestos: ni coleccionar estampillas ni salir a flanear por los mundos virtuales de la web. En todo caso, lo que se podría analizar es cómo se "traduce" una forma extinguida en términos de una realidad que es concretamente diferente. Y así, en Dirección Única las colecciones de estampillas eran parte de un recorrido por las nuevas formas de circulación del arte y la escritura en Alemania, en la década del ´20. O eso me parece.
De todas maneras, no quería hablar bien de Benjamin, sino entender a qué apuntan Damián Selci y Claudio Iglesias cuando acusan a la crítica de dejar de lado una zona importante de los problemas que considera. El otro día en una encuentro de críticos marxistas, en el CCCoop, había dos mexicanos que se dedicaron a analizar el discurso zapatista y a conectarlo con conceptos de Adorno y Benjamin, con lo cuál el zapatismo terminaba creando sus propios precursores y se lo entendía a la luz de "constelaciones" de sentido, prefiguraciones utópicas y algún otro frankfurteanismo. Cuando terminaron de hablar, no habían tirado ni un sólo dato sobre la situación real del movimiento zapatista, sus últimas campañas, algún logro que hubiera obtenido o derrota que hubiera padecido. De hecho, no mencionaron ni una vez al Estado Mexicano. Y lo mismo hizo un chico de una agrupación de desocupados de la Provincia: analizar su propio discurso en términos marxistas, y ni una vez referirse al Estado y su relación en los últimos años con: políticas de empleo, redes clientelares, modificación del escenario político-económico en general. Me suena que a algo así se refieren estos artículos, omisiones por el estilo.
**
Me quedó "el punto de viste merceológico". Y "el valor de uso", que parece concentrar todas las miradas por estas horas, y Raimondi que parece un faro metodológico. Sigo después.
lunes, noviembre 19
Este sábado toca BIEN en la Castorera

Se puede escuchar, acá.
"BIEN
este sábado 24 en Castorera (Córdoba 6237).
Junto a los buenísimos CAMILA BARRE. Un solista abrirá la noche, y es LOST LOOK.
También habrá proyecciones y fiesta, esténse atentos.
La entrada cuesta 10 pesos. Para la lista con descuento, de valor 8 pesos, escriban contactobien@gmail.com.
Hasta luego."
sábado, noviembre 17
viernes, noviembre 16
lunes, noviembre 5
PLANTA
P L A N T A | nr1 / noviembre de 2007 |
Merceología y campo trascendental: uso social y problemas de métodoEconomía política, cultura y urbanismo: Londres, París, Berlín, Ingeniero White. | Poesía y división internacional del trabajoSobre Estudios Económicos de Juan Bautista Alberdi. |
Meteorología sináptica: Daniel Durand y sus modelos de formalizaciónRecorrido exhaustivo por la obra del poeta de los cielos de Boedo. | El problema real: plan discursivoUn folletín sobre arte contemporáneo. Primera entrega: Harrel Fletcher, pasado, contexto y problema. |
Damián Ríos: aprender, leer, escribirNotas breves a la obra de Damián Ríos. La familia, los libros y el trabajo, sin exageración. | Nuevas tecnologías, usuarios y mercados: una aproximación desde el postcyberpunk Un análisis de las imaginaciones sobre el uso de la tecnología a partir de un cuento de Neal Stephenson inédito en castellano. |
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Y desde aquí desmentimos, El Interpretador sigue activo. Pedimos disculpas por las versiones mal chequeadas que hicimos circular.
sábado, noviembre 3
Para una definición del humor
Benjamin, Walter, "Para una imagen de Proust"
Para una definición de la crítica
(...)
El carácter destructivo no ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros o con montañas, él ve también un camino. Y como lo ve por todas partes, por eso tiene siempre algo que dejar en la cuneta. Y no siempre con áspera violencia, a veces con violencia refinada. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la encrucijada. En ningún instante es capaz de saber lo que traerá consigo el próximo. Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos."
Benjamin, Walter, "El carácter destructivo"
Para una definición del marxismo
¿Cómo me hice marxista?
Y bien... iba entre las florecillas primaverales,
blancas y celestes,
que nacen justo después de las prímulas,
-y un poco antes de que las acacias se cubran de flores,
perfumadas como la carne humana, que se
descompone en el calor sublime
de la más bella estación-
y escribía en las orillas de las pequeñas lagunas
que a lo lejos, en el país de mi madre, como uno de
esos nombres intraducibles se las llama fonde,
con los hijos de los campesinos
que se bañanaba inocentemente"
Pasolini, Pier Paolo, ¿Quién soy? (fragmento)
Para una definición de la experiencia
Benjamin, Walter, "Para una imagen de Proust"
Para una definición de la prosa
Benjamin, Walter, "Para una imagen de Proust"
viernes, noviembre 2
¿Do you remember, Toto?
Brand era un periodista y activista político que participó de la escena contracultural de los ´60 en Estados Unidos. Una de sus invenciones más exitosas fue la revista "The Whole Earth Catalog" (El Catálogo de Toda la Tierra). Surgida de la escena del rock y la experimentación con drogas, “The Whole” incluía en sus páginas reflexiones sobre el cambio que por aquellos años atravesaba el mundo. Las visiones utópicas eran una marca de época, pero lo particular de la revista era su acento puesto en la difusión de conocimientos e información para una nueva sociedad. Era un catálogo, una guía de compras sobre áreas poco difundidas de la cultura, desde drogas y literatura budista, a tecnologías "verdes" y computadoras.
Puede parecer raro, pero la cultura “hippie” tuvo más de un contacto con la cultura “hacker”. Ambas convivían en los campus de las Universidades. En un discurso reciente Steve Jobs, co-fundador de Apple, se refirió a la vieja revista de Stewart Brand: “Cuando yo era joven – decía Jobs -, existía una increíble publicación llamada “The Whole Earth Catalog”, que fue una de las biblias de mi generación... Era una especie de Google de bolsillo, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista, y estaba llena de herramientas maravillosas y de grandes ideas.” De la contracultura de los ´60 a la “filosofía hacker", pasando por el surgimiento de Internet y la proliferación de las computadoras, se puede llegar a Google y escuchar rastros de un mismo ánimo utópico. Google, como los hackers "de antes”, tiene un código de ética. Entre otras cosas, dice que “Es posible hacer dinero sin causar daño”. Su misión: “ordenar la información del mundo y hacerla accesible y útil de forma universal". Hoy, ese sueño convive con las denuncias y sospechas. De la censura en China y las imágenes demasiado precisas de GoogleEarth, a la monstruosa capacidad del buscador para almacenar información detallada sobre cada uno de sus usuarios (gustos, intereses, chats, mails, etc.), ya no está claro a qué paraíso se refería la “información libre” de los hackers. Obviamente nunca lo estuvo. "




