viernes, noviembre 30

¿Do you remember, Toto?

¿Quién se ha robado mis derechos de autor?

Cory Doctorow, editor de Boing Boing, sale de paseo por famosa galería de Londres y visita una muestra de viejo arte pop. Las imágenes son un remix de fotos, recortes y desechos de cultura popular, y como si no bastara con las gigantografías de Mao para darle de comer a la nostalgia, se pregunta, ¿se acuerdan cómo era todo antes de la OMPI?: "De hecho, pareciera que cada centímetro cuadrado de la National Portrait Gallery se encuentra bajo alguna forma de copyright. Ni siquiera pude tomar una foto del cartel de 'Prohibido tomar fotos'. Un miembro del personal me explicó que la tipografía y el formato de los carteles en sí se encuentran registrados." Ni lo intenten, el futuro es del software libre.

lunes, noviembre 26

Para una definción de la merceología, II

Entonces, releí los últimos artículos de Selci-Iglesias. Me queda claro que hay una zona (vasta) de la crítica cultural contra la que dirigen sus textos, sus dardos como dicen los suplementos dominicales. Los reciben el post-humanismo de Sloterdijk, las post-literatura de Ludmer y -en el último número de PLANTA- la museificación de las ciudades según Huyssen, entre varios otros. A grandes rasgos, entiendo que el proyecto consiste en cambiar el eje de una discusión que termina planteada en términos más o menos abstractos, como cuando la crítica diseña un campo de juego en el que se autoriza a sí misma para identificar zonas de resistencia, líneas de fuga respecto de los agujeros negros de la cultura oficial. No pienso en nada muy elaborado. Me vienen a la mente las operaciones más burdas, la crítica convertida en ejercicio monográfico, las expediciones por la ciudad en busca del último de los flaneurs, la tendencia a leer sentidos inabordables, rizomas de signos como micro-raves espontáneas y ocultas en el, por otra parte, cansino y opaco texto del mundo. Esa crítica busca lo impensable, el pliegue ignorado o reprimido de la cultura, los sentidos latentes, el porvenir. Pero lo que argumentan Selci-Iglesias es que esta crítica termina configurando una especie de clásico de la AFA, un partido entre dos equipos que en sí mismo no carecería de interés, pero que termina decepcionando porque lleva la marca de una victoria (o derrota) decidida de antemano. Los flaneurs tendrán su momento de gloria, esa epifanía de ocio y tiempo malgastado como crooners en ciudades en ruinas, y así mismo habrá lugar para el devenir menor de los deleuzianos, y para los ejercicios de escritura como intervención de los barthesianos sobre una página en blanco a la espera de un sentido que, como Godot, nunca llega.
Había un texto de Huyssen en el que se refería a su paseo por una bienal de Alemania, supongo que en los '90. Decía que el arte de vanguardia, que alguna vez había hecho el amague de romper las barreras entre el "creador" y su "público", varias décadas después había vuelto a encerrarse tras las vitrinas de las instituciones, esta vez amparado por el mercado. En todo caso, las obras habían recuperado el "aura". La crítica sería -aunque esto lo agrego yo-, parte de esta infraestructura, una técnica de promoción, un medio para acumular capital simbólico, prestigio, sofisticación, una estrategia para tornar "interesante" al objeto en sí. Me parece que algo de eso hay, a veces, cuando el arte adquiere valor como forma de disidencia, y termina recibiendo un trato igual de condescendiente ya se trate de galeristas, críticos académicos, prensa o gestores estatales, cuando el Gobierno de la Ciudad subsidia bandas de graffiteros para que diseñen las paredes de las plazas, en un gesto que podría leerse como la cooptación de la contra-cultura, la claudicación de los últimos vestigios de cultura joven combativa.
Selci-Iglesias se corren de ese eje. La pregunta podía ser: ¿Cómo es posible que las crestas de los punks, que atemorizaban a los puesteros artesanos en el Parque Centenario de los años ´80, hayan devenido una estética potable al punto de que algunos de sus derivados reciban subsidios por parte de las instituciones encargadas de promover la Cultura? O, mejor dicho, ¿qué hacemos ahora que las vanguardias ya no asustan a nadie? Lo de Selci-Iglesias, con su idea de una perspectiva merceológica (lo que sea que eso implique), pretende cambiar el ángulo. Si las tachas ya no alcanzan para combatir al Capital (como interpretan los analistas del fin del rocanrol), lo que se ofrece es un replanteo de los términos, una inscripción del objeto en "un horizonte cultural, un “mundo” hermenéutico para el cual fue producido, y en el que su utilidad es percibida como tal." Valor de uso. Mejor sigo otro día.

Niebla del Riachuelo. Ferrosur Roca, con vagones cargados de cocke proveniente de una refineria de la zona, en Dock Sud. Marzo 1999.


Después están los que coleccionan fotos de trenes argentinos, postales de los pueblos, las estaciones y la arquitectura ferroviaria. Nuestro trainspotting.

miércoles, noviembre 21

eh, harry topper / no te cabe / ni un poco usar la yanta / que cualquier jilguero calza / pa dársela de chorro

Salfina se me te con la cumbia, el rock, la policía y la post-literatura. Le robo a un paraguayo a través de un neuquino, esta data:

"Oscar Fariña, afincado estratégicamente en la villa 1-11-14, Bajo Flores, un Cucurto más hardcore (ese falso paraguayo sin máquina), hace de doble agente de la poesía, como un Maxwell Max sanpedrano, con su zapatófono guaraní, bucheando sobre migración, cola de zapatero, todo la taturo’ó porteño."

en el medio

de la joda uno

que había terminado el secundario

batió:

“falo pa las piba,

falopa a los pibe”

y entre todos

lo surtieron por su intento de maraca

Los mejores titulares están en Wired

Lejos, muy lejos...

Paleontologists Discover Bug the Size of a Volkswagen


(Encuentran un fósil del escorpión más grande del mundo)

martes, noviembre 20

Para una definción de la merceología

Estuve leyendo el nuevo artículo de Iglesias-Selci en revista PLANTA. Supongo que no vendría mal repasar algunas categorías del Capital, para entender del todo a dónde quieren llegar. No lo tengo a mano, por decirlo de algún modo, así que a lo mejor más adelante (tendría que comprarlo, leerlo, procesarlo, etc.) De hecho, las partes que más me gustan de sus artículos son las que se ensañan con los críticos. Fueron pasando Alan Pauls, Peter Sloterdijk, Fredric Jameson, y aunque leí algunas cosas de ellos, tampoco es que me senté un rato a comprobar que las injurias teóricas que les tiran por la cabeza se sostengan (más alla de que los artículo de la dupla sean altamente convincentes, y tengan más méritos de los menciona este post).
En el último artículo se la agarran con Walter Benjamin de una manera, me parece, un poco arbitraria. Está bien que las citas que eligieron les den pie para encuadrarlo en ese movimiento crítico que, según vienen diciendo, se deja llevar por las "fantasmagorías" e "imágenes" de la cultura. Ese es su horizonte, por lo que entiendo, discursos sobre la producción de cultura que, aunque se anuncian como materialistas y se disponen a analizar hechos históricos concretos, terminan empantanados, fascinados por entidades que ellos mismos acaban de superponer a los objetos, el "post-humanismo", la "post-literatura", la "memoria urbana", y detrás de los cuáles el impulso crítico termina siendo algo más parecido a una excursión de lectura. O sea, una expedición que en lugar de referir los objetos a sus circunstancias materiales se convierte en una paseo por el texto del mundo, y por sus signos a la espera de esa mirada especializada, refinada que aumente la densidad semiótica de la cultura (¿inflación?) y transporte la discusión crítica a nuevas alturas teóricas.
Se burlan de eso, creo. Y en el caso de Benjamin, se trataría de su pasión anticuaria. Hay algo más en sus análisis, no sólo adicción por el pasado y sensibilidad para los paiasajes en ruinas, porque al lado de sus evocaciones sobre el fin del aura y la experiencia hay especulaciones sobre las posibilidades de la cultura por venir, sobre la forma en que deberían relacionarse los sujetos con ese pasado, en función de construir otra cosa. Entonces, obviamente no se trata de repetir sus gestos: ni coleccionar estampillas ni salir a flanear por los mundos virtuales de la web. En todo caso, lo que se podría analizar es cómo se "traduce" una forma extinguida en términos de una realidad que es concretamente diferente. Y así, en Dirección Única las colecciones de estampillas eran parte de un recorrido por las nuevas formas de circulación del arte y la escritura en Alemania, en la década del ´20. O eso me parece.
De todas maneras, no quería hablar bien de Benjamin, sino entender a qué apuntan Damián Selci y Claudio Iglesias cuando acusan a la crítica de dejar de lado una zona importante de los problemas que considera. El otro día en una encuentro de críticos marxistas, en el CCCoop, había dos mexicanos que se dedicaron a analizar el discurso zapatista y a conectarlo con conceptos de Adorno y Benjamin, con lo cuál el zapatismo terminaba creando sus propios precursores y se lo entendía a la luz de "constelaciones" de sentido, prefiguraciones utópicas y algún otro frankfurteanismo. Cuando terminaron de hablar, no habían tirado ni un sólo dato sobre la situación real del movimiento zapatista, sus últimas campañas, algún logro que hubiera obtenido o derrota que hubiera padecido. De hecho, no mencionaron ni una vez al Estado Mexicano. Y lo mismo hizo un chico de una agrupación de desocupados de la Provincia: analizar su propio discurso en términos marxistas, y ni una vez referirse al Estado y su relación en los últimos años con: políticas de empleo, redes clientelares, modificación del escenario político-económico en general. Me suena que a algo así se refieren estos artículos, omisiones por el estilo.

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Me quedó "el punto de viste merceológico". Y "el valor de uso", que parece concentrar todas las miradas por estas horas, y Raimondi que parece un faro metodológico. Sigo después.

lunes, noviembre 19

Este sábado toca BIEN en la Castorera

La banda de Damián Selci y cía. anticipa temas del segundo disco. Tengo el primero, "De la costumbre de vestirse", y se la banca.


Se puede escuchar, acá.


"BIEN

este sábado 24 en Castorera (Córdoba 6237).

Junto a los buenísimos CAMILA BARRE. Un solista abrirá la noche, y es LOST LOOK.

También habrá proyecciones y fiesta, esténse atentos.

La entrada cuesta 10 pesos. Para la lista con descuento, de valor 8 pesos, escriban contactobien@gmail.com.

Hasta luego."

sábado, noviembre 17

Estoy colgado hace días con el blog. Me dejé estar y se me acumularon las ideas para posts. Una era sobre esta secta rusa que se encerró en una cueva a esperar el fin del mundo, pero supongo que a esta altura ya habrán resuelto el tema. Los habrán gaseado con rezagos soviéticos, como hicieron hace un par de años con el grupo de rehenes y guerrilleros chechenos en el teatro de Dubrovka. Hoy, justamente, en un canal de cable había un programa sobre tecnología y actualidad, y el conductor, que es columnista de La Nación, empezó por relatar el caso de un adolescente norteamericano que fue arrestado por la policía cuando arreglaba con un killer (agente encubierto). El pibe quería que asesinaran a su madre y al novio, a cambio de una camioneta que entregaba en forma de pago. No le dejaban jugar a la Playstation, y de ahí surgían una infinidad de temas para el debate, en los que tendían a ganar las computadoras y a reforzarse la necesidad de supervisar el comportamiento adolescente. En estos días me hice kirchnerista, o me parece, si me guío por lo que me dicen mis amigos. Y fui a ver Encarnación, la película de Silvia Pérez. Estoy leyendo a Antonio Machado y a Fabián Casas, y preparando Latín para diciembre. "¿Dónde vamos a poner a Malvolio - pregunta Casas - que quiere convertir su dolor en aventura?" Y después: "¿qué vamos a hacer / con el galgo de orejas vendadas / que ladra en el rectángulo del patio?". Y: "¿Qué preguntas hacemos / para que nadie nos responda?" Me gusta este libro, Oda. Parece una charla técnica de un hombre consigo mismo, un pedido de instrucciones y la búsqueda de un maestro zen en una especie de shopping abandonado. Hay de todo, menos sabiduría. Y: "(...) Miren. / ahí está Malvolio, / enseñándole a sus discípulos / la métrica del alcohol." Después estuve leyendo las notas de la revista PLANTA. El valor de uso. Me pregunto a qué se refieren y no me termino de responder. Y lo nuevo de Ferko. Y pintó el arrebato.

lunes, noviembre 5

PLANTA

Salió el primer número.

P L A N T A

nr1 / noviembre de 2007

Merceología y campo trascendental: uso social y problemas de método

Economía política, cultura y urbanismo: Londres, París, Berlín, Ingeniero White.
Por Claudio Iglesias y Damián Selci

Poesía y división internacional del trabajo

Sobre Estudios Económicos de Juan Bautista Alberdi.
Por Sergio Raimondi

Meteorología sináptica: Daniel Durand y sus modelos de formalización

Recorrido exhaustivo por la obra del poeta de los cielos de Boedo.
Por Damián Selci

El problema real: plan discursivo

Un folletín sobre arte contemporáneo. Primera entrega: Harrel Fletcher, pasado, contexto y problema.
Por Pablo Accinelli y Claudio Iglesias

Damián Ríos: aprender, leer, escribir

Notas breves a la obra de Damián Ríos. La familia, los libros y el trabajo, sin exageración.
Por Violeta Kesselman y Ana Mazzoni

Nuevas tecnologías, usuarios y mercados: una aproximación desde el postcyberpunk

Un análisis de las imaginaciones sobre el uso de la tecnología a partir de un cuento de Neal Stephenson inédito en castellano.
Por Carlos Gradin y Claudio Iglesias
Leer Wasca, por Neal Stephenson (traducción: Carlos Gradin)




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Y desde aquí desmentimos, El Interpretador sigue activo. Pedimos disculpas por las versiones mal chequeadas que hicimos circular.

El gorilaje extrañado, me mira sin comprender

(via Maguila v2.0)

sábado, noviembre 3

Para una definición del humor

"... lo que le preocupa [a Proust] no es el humor, sino lo cómico: no pretende levantar el estado de ánimo del mundo con la risa, sino que lo menosprecia con la carcajada. Al tiempo que corre el peligro de que ese mundo se haga trizas y el propio autor estalle en lágrimas. Y lo cierto es que ese mundo se quiebra."

Benjamin, Walter, "Para una imagen de Proust"

Para una definición de la crítica

"El caracter destructivo no está interesado en absoluto en que se le entienda. Considera superficiales los empeños en esa dirección. En nada puede dañarle ser malentendido. Al contrario, lo provoca, igual que lo provocaron los oráculos, esas instituciones destructivas del Estado. El más pequeño burgués de todos los fenómenos, el chismerío, tiene lugar porque las gentes no quieren ser malentendidas. El carácter destructivo deja que se le entienda mal: no favorece el chismerío.

(...)

El carácter destructivo no ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros o con montañas, él ve también un camino. Y como lo ve por todas partes, por eso tiene siempre algo que dejar en la cuneta. Y no siempre con áspera violencia, a veces con violencia refinada. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la encrucijada. En ningún instante es capaz de saber lo que traerá consigo el próximo. Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos."

Benjamin, Walter, "El carácter destructivo"

Para una definición del marxismo

"(...)
¿Cómo me hice marxista?
Y bien... iba entre las florecillas primaverales,
blancas y celestes,
que nacen justo después de las prímulas,
-y un poco antes de que las acacias se cubran de flores,
perfumadas como la carne humana, que se
descompone en el calor sublime
de la más bella estación-
y escribía en las orillas de las pequeñas lagunas
que a lo lejos, en el país de mi madre, como uno de
esos nombres intraducibles se las llama fonde,
con los hijos de los campesinos
que se bañanaba inocentemente"

Pasolini, Pier Paolo, ¿Quién soy? (fragmento)

Para una definición de la experiencia

"... es la quintaescencia de la experiencia el experimentar que, pese a que muchas cosas son tan difíciles de experimentar, sin embargo pueden expresarse en pocas palabras. Sólo que esas palabras pertenencen a una jerga de casta y de estamento que no es comprensible para quien viene de afuera."

Benjamin, Walter, "Para una imagen de Proust"

Para una definición de la prosa

"... algo así como un Nilo lingüístico que desborda por las planicies de la verdad."

Benjamin, Walter, "Para una imagen de Proust"

viernes, noviembre 2

¿Do you remember, Toto?

No sé qué le pasa a Fibertel, me está limando. Ayer en el ciber de Aráoz la chica oriental que atiende secaba una fuente de lechugas encima del mostrador. A la 1am la calle estaba llena de grupitos que esperaban entrar a una fiesta de egresados, y la vidriera del local, llena de accesorios, como una mercería especializada en princesas alternas adolescentes, bien iluminada. Tenía de los farolitos con forma de Kitty que avisan cuando suena el celular. Y pulseras con micro cuentas de plástico-rojo-doradas. Esas cosas. En la puerta había un patrullero haciendo preguntas a unos chicos de otro palo. Esa cuadra siempre fue de lo más tumbero de Palermo Botánico. Pero yo nunca la curtí. Y de hecho estos verbos son pura pose. El boliche era un viejo salón de salsa, de frente opaco pese a los tubos de neón. El ciber, enfrente, está al lado de un delivery chino. Es punto de reunión de un grupo de veinteañeros chinos (?) que miran películas descargadas del emule. Suena el pop asiático, se pone lindo.

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Hay rumores de que cerró El Interpretador. Mientras Claudio y cía. preparan un nuevo lanzamiento. Van a publicar un cuento que traduje de la antigua tradición cyberpunk que leían nuestro abuelos, allá en los ´90. Ayer, justamente, pasaban en MuchMusic ese video de la niña disfrazada de abeja que baila tap. La espuma del grunge, la escena de Seattle. Me acuerdo del día que se mató Kurt Cobain, o que llegó la noticia a Buenos Aires. A mí me lo dijo mi compañero de banco en el secundario, hacía poco que habíamos empezado primer año (1994) y no me importó porque no había escuchado Nirvana, creo que casi nunca. Él era seguidor, de Janes Addiction y Pearl Jam y de otras. Fuimos amigos hasta hace poco, y si escribo sobre ese día es porque siempre me gustaron los relatos de nostalgia... "El día que mataron a John Kennedy sentí que algo había cambiado para mal en el mundo". Me acuerdo de eso, que Alejandro dijo que era un bajón. Ese año sonaba "Era un rubia en el avión" y la otra de "Era muda y no me dijo nada". Tantos recuerdos. Yo venía de enamorarme de mi compañera de banco en la primaria, y el telón de fondo había sido el tema de los Decadentes: "Tu egoísmo y tu soledad / son estrellas en la noche de la mediocridad" (Loco, tu forma de ser).
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A todo esto, quería dejar acá un texto que escribí hace unos meses. Porque estamos preparando con Claudio una introducción al cuento cyberpunk, y esto no lo había subido nunca porque iba para una revista cuyo encargado me trato mal. Era una columna para una nota sobre Google (?). En fin.
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"´La información quiere ser libre´. La frase pertenece a Stewart Brand que la pronunció en 1984, durante una conferencia de hackers en California. Sus palabras contienen buena parte de lo que por entonces se identificaba como “filosofía hacker”. Pero Brand no era un hacker, o no lo era en el sentido clásico de la palabra. Su historia es la de un eslabón perdido entre dos épocas.
Brand era un periodista y activista político que participó de la escena contracultural de los ´60 en Estados Unidos. Una de sus invenciones más exitosas fue la revista "The Whole Earth Catalog" (El Catálogo de Toda la Tierra). Surgida de la escena del rock y la experimentación con drogas, “The Whole” incluía en sus páginas reflexiones sobre el cambio que por aquellos años atravesaba el mundo. Las visiones utópicas eran una marca de época, pero lo particular de la revista era su acento puesto en la difusión de conocimientos e información para una nueva sociedad. Era un catálogo, una guía de compras sobre áreas poco difundidas de la cultura, desde drogas y literatura budista, a tecnologías "verdes" y computadoras.
Puede parecer raro, pero la cultura “hippie” tuvo más de un contacto con la cultura “hacker”. Ambas convivían en los campus de las Universidades. En un discurso reciente Steve Jobs, co-fundador de Apple, se refirió a la vieja revista de Stewart Brand: “Cuando yo era joven – decía Jobs -, existía una increíble publicación llamada “The Whole Earth Catalog”, que fue una de las biblias de mi generación... Era una especie de Google de bolsillo, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista, y estaba llena de herramientas maravillosas y de grandes ideas.” De la contracultura de los ´60 a la “filosofía hacker", pasando por el surgimiento de Internet y la proliferación de las computadoras, se puede llegar a Google y escuchar rastros de un mismo ánimo utópico. Google, como los hackers "de antes”, tiene un código de ética. Entre otras cosas, dice que “Es posible hacer dinero sin causar daño”. Su misión: “ordenar la información del mundo y hacerla accesible y útil de forma universal". Hoy, ese sueño convive con las denuncias y sospechas. De la censura en China y las imágenes demasiado precisas de GoogleEarth, a la monstruosa capacidad del buscador para almacenar información detallada sobre cada uno de sus usuarios (gustos, intereses, chats, mails, etc.), ya no está claro a qué paraíso se refería la “información libre” de los hackers. Obviamente nunca lo estuvo. "