En 1857 Baudelaire publicó Las flores del mal. En 1939 Walter Benjamin escribe Zentral Park, donde reúne tésis y comentarios sobre la obra de Baudelaire, entre los cuales se destaca como eje de análisis el uso de la alegoría, un recurso estético que contaba con el repudio de los círculos académicos y críticos del momento, y que sobrevivía apenas -dice Jauss- en unos pocos círculos de pintores calificados de mediocres.
Benjamin, en sus análisis sobre Baudelaire, traza una línea imaginaria a través de la cual conecta la obra del francés con los llamados dramas barrocos, escritos en el siglo XVII en Europa. Ese puente tendido entre ambas épocas se describe como cierta forma de extrañamiento, una distancia que determinaría el tipo de producción a la cuál se entregan en sus respectivas situaciones históricas los artistas en cuestión, cada uno alienado, en cierta forma, respecto de una zona de la experiencia en torno a la cuál, pese a la distancia, y tal vez debido a ella, justamente, se dedican a escribir como si tal brecha no existiera, y como si la literatura (esa forma que conciben como meta (sueño) de llegada para sus proyectos) fuera posible de todas maneras, pese a todo. "Baudelaire - dice Benjamin - se enfrentaba a la vida moderna en forma semejante a la que el siglo diecisiéte enfrentaba a la antigüedad."
Los dramaturgos barrocos alemanes, de los que habla Benjamin, escribieron un corpus de obras acompañadas por comentarios, cuya finalidad explícita era revivir la tradición de la tragedia griega antigua. Su logro fue, en realidad, no la traducción literal de una forma antigua sino la puesta en evidencia de la distancia insuperable que los alejaba de ella, una distancia cuyo desconocimiento los llevó al fracaso que significaron sus obras, que -dicen...- aburrían a los mismos cortesanos a quiénes estaban destinadas y cuyas descripciones, en la pluma de Benjamin, hacen pensar en formas precursoras del cine gore, con su mecánica de muertes y baños de sangre repetidos al infinito, sin resquicios para la esperanza. En todo caso, la razón por la cual sus obras interesan a Benjamin, es menos como material para el estudio de una Tradición y su devenir, que podría resumirse en el "Ascenso y Caída de la Tragedia Griega", y en el cual los barrocos alemanes harían el papel de payasos, pésimos lectores de Aristóteles, sino más bien como conjunto de obras, cada una de las cuáles, por separado, no ofrece un material digno de atención, pero que tomadas como bloque permiten hacer una lectura que habla no ya de la teoría aristotélica, sino de la producción estética tal como esta se presenta anclada en el siglo XVII. O sea, no leer las continuidades de la Tradición (para descartar al barroco), sino las fracturas (para reivindicarlo). En el paso de la antigüedad al barroco -y a su ilusión de revivir a la primera-, se registra un equívoco necesario (ya no podían escribirse Tragedias), pero que es, sobre todo, productivo porque permite el surgimiento de una nueva forma. Esta forma está teñida, atravesada por una herencia cultural, condiciones propias del lugar y el momento de su producción, que eran, de hecho, lo que sus propios autores pretendían (sin suerte) eliminar.
Todo esto es, por lo menos, dudoso. No tengo idea de qué es el barroco alemán, ni de quiénes eran los que lo escribían. Es febrero en Buenos Aires, y en un rato me voy al parque a ver a Juana Molina. Quizás nunca lo sepa, y aunque Benjamin diga que los autores tampoco lo sabían, no cierra. Pero me gusta la idea del error, de lo que surge como efecto colateral, la resaca de un proceso no programado. Los efectos del "error" barroco se proyectan en el tiempo, al punto de que Benjamin lo considera precursor de otras corrientes anti clasicistas, como el romanticismo y las vanguardias del siglo XX. "El spleen - dice Benjamin - es el sentimiento que corresponde a la catástrofe en permanencia." Baudelaire hizo lo que pudo con lo que tenía, tomó la lírica (su bagaje de imágenes y formas), su Tradición, y la llevó hasta el límite permitido por ese laboratorio de la modernidad en el que estaba metido. En el camino dejó una serie de poemas en los cuáles, muchos años después, un crítico judío en el exhilio leería la clave para entender la configuración política y cultural que, en breve, lo llevaría a la muerte.
Esta forma de entender la historia y la cultura tiene muchas cosas rescatables. Una, tal vez muy banal, pero que se me ocurre ahora, es que deja a las obras de los hombres en una encrucijada. Son siempre producto de su propia voluntad, de su comprensión de sí mismos y de su lugar respecto del mundo, pero también del papel del azar, de la acción de lógicas y tramas cuya complejidad se les escapa, y que a la vez determina la figura necesaria que acompaña a todo productor, y que es la del crítico, esa posibilidad, tal vez utópica, de que alguna vez, en algún lugar, alquien ate los cabos suelto y reconstruya la historia de una obra hasta entonces invisible. La historia como recorridos a ciegas, encuentros imposibles con obras a punto de desaparecer. Toda obra, toda lectura, todo encuentro con ese fragmento de pasado adquiere, así, una calidad mágica. En cierta forma eso transmiten los análisis de Benjamin. Podemos leer su libro sobre el barroco alemán aunque no tengamis idea. En realidad, leemos su lectura, nos sorprende su sorpresa. Lo demás es literatura, de la buena.
miércoles, enero 31
En el medio del camino
¿Cucurto es la piedra donde se atascan las máquinas de la crítica argentina? Yo lo leo escuchando a Polvorón.
ÉXITO: ".. [Cucurto es] una cachetada al fervor populista que no deja de inocular en el campo intelectual argentino. Él podría decir: “¿querían algo verdaderamente nacional y popular? Pues aquí tienen”."
Puro trash. Sí a todo, no a nada y que manden la factura.
ÉXITO: ".. [Cucurto es] una cachetada al fervor populista que no deja de inocular en el campo intelectual argentino. Él podría decir: “¿querían algo verdaderamente nacional y popular? Pues aquí tienen”."
Puro trash. Sí a todo, no a nada y que manden la factura.
martes, enero 30
Magia
1) Entrar a una página que tenga varias imágenes (ej. el buscador de imágenes de Google, acá -y hacer una búsqueda-).
2) Ir a la barra del navegador (donde figura la dirección de la página).
3) Borrar todo.
4) Copiar el siguiente texto y pegarlo en la barra.
javascript:R=0; x1=.1; y1=.05; x2=.25; y2=.24; x3=1.6; y3=.24; x4=300; y4=200; x5=300; y5=200; DI=document.images; DIL=DI.length; function A(){for(i=0; i-DIL; i++){DIS=DI[ i ].style; DIS.position='absolute'; DIS.left=Math.sin(R*x1+i*x2+x3)*x4+x5; DIS.top=Math.cos(R*y1+i*y2+y3)*y4+y5}R++}setInterval('A()',5); void(0);
5) Apretar ENTER.
vía El Módem
2) Ir a la barra del navegador (donde figura la dirección de la página).
3) Borrar todo.
4) Copiar el siguiente texto y pegarlo en la barra.
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5) Apretar ENTER.
vía El Módem
The revenge of the geeks

Pizarrón: "#include
Maestra: Buen intento.
lunes, enero 29
Baudelaire
Estoy negociando una monografía sobre Baudelaire. Sobre las descripciones que hizo de tierras distintas a su ciudad. De los paisajes de fantasía a su diario de viaje por Bélgica. El Ideal del viaje como promesa de cura; y las novedades que traen los viajeros para alimentar un mercado hundido en el tedio y la monotonía. El Spleen: "Soy un viejo tocador cubierto de rosas marchitas / donde yace un montón de modas pasadas". En Bélgica, Baudelaire se encuentra con un pueblo al que describe como los mejores alumnos de la Revolución. Encarnan sus ideales con una fidelidad inconsciente que los convierte en caricaturas, o monstruos (Los Belgas, dice, son incapaces de reconocer la diferencia entre un artista y un hombre común. La reacción de un Belga frente una obra maestra es decir, "Claro, cualquiera puede hacerlo". Cfr. con el cuento de Borges sobre los peones de campo que leen la Biblia, sin ironías, y clavan en una cruz a su líder espiritual; Baudelaire dice de los Belgas que son incapaces de captar el doble sentido: se divierte haciéndoles creer que es un asesino o un espía secreto. ¿Baudelaire era un precursor del gorilismo? ¿Borges un europeo en el exhilio (Viñas dixit)? )
*
Una frase de Cristián de Nápoli: "la mayoría de los blogueros son pichones de Baudelaire escribiendo la “Pobre Bélgica” de la última vez que salieron a la calle".
*
Una frase de Cristián de Nápoli: "la mayoría de los blogueros son pichones de Baudelaire escribiendo la “Pobre Bélgica” de la última vez que salieron a la calle".
viernes, enero 26
paralaje - surf - ansiedad -
"los cuadros - los cuadros sintácticos - los cuadros que - sintéticos - pintan Rábano, Tábano y - y - y Joe - los cuadros que - el tendido transversal de las vías - la transferencia - que avanza - no dicha - los cuadros sintéticos - perseguidos por una sola - vocación - en los bares de la Oh Zona - rentistas con vocación marinera - realistas con - la desgracia alfabetizada con - con vocación de - payaso - payasos payasines payasos - el Joe - cuenta historias en la noche hormonal - a principios de los noventa - el Joe cuenta - historias de los años setenta - para un público selecto - el Joe - que ha parquizado jardines - el Joe - que tiene vocación evangelista - el Joe que - para un público selecto - (Juan Forn Juan Vocación y Juan el Narrador) - cuenta historias - en la calle Paz = la vocación dolorosa y otros intentos fallidos -- los cuadros - sintéticos - la voación de sintaxis y otros relatos - paralaje - surf - ansiedad - cables - y otros objetos en la lista voluntaria de Juan Revolución - no naciste Nadador - con el don - no naciste para el amor contemporáneo"
by Llach
No sabés qué carajo le pasa
by Llach
No sabés qué carajo le pasa
martes, enero 23
4am. La función anchor del QuarkXpress la inventó un psicópata. Nahuel tenía razón, pero no lo escuchamos. Siempre es tarde. Y nadie se da cuenta, el anchor es el invento de un psicópata. Pero nadie se da cuenta. El anchor es el invento de un psicópata. Es una trampa; y no lo escuchamos. El QuarkXpress es una bosta.
Galerías Jardín: delicias de una postal post-nuclear
En Internet, busqué la dirección. Y la encontré en esta nota de Radar. Fui a las Galerías de Florida y Córdoba a buscar una copia de QXpress, sin tiempo, con la entrega del trabajo encima, como siempre. Y nadie lo vende. Hay computadoras, pero nadie vende el software: si preguntás te miran como si pidieras merca. Ahora ya es tarde para irme hasta el Parque Rivadavia, última trinchera de la honesitdad pirata; me conformo con una versión de prueba, por 30 días. Y todo por no tener configurados los programas P2P. Lo de Radar sorprende: amarillismo cultural, ya lo esperábamos, pero flashear un Blade Runner versión sudaca... no da el piné. Un free-shop vigilado por Rentas, y gracias.
lunes, enero 22
Anales

"... le envío dos piezas poéticas como muestra de los ensueños que me ocupan en las horas del crepúsculo. En las profundidades de los bosques, encerrados en bóvedas que se asemejan a las sacristías y las catedrales, pienso en nuestras asombrosas ciudades, y la música maravillosa que rueda por las cumbres me parece la traducción de las quejas humanas."*
* Carta de Baudelaire a Fernand Desnoyers (circa 1854), citada por Hans Robert Jauss en El arte como anti-naturaleza.
domingo, enero 21
Para una definición de la nostalgia
El otro día hablábamos con [p.] y por algún motivo derivamos en algo que se resolvió en recuerdos de infancia. Yo le conté de mis amigos de la primaria, de varios de ellos; por ejemplo, de Billy, el hijo de un ex-aviador de familia irlandesa con el que copiábamos jueguitos de computadora en los albores periféricos del boom digital de los ´90. Billy hablaba en inglés con su padre, un hombre mayor de una familia de irlandeses repartida por varios continentes. El padre de Billy tenía los gestos heredados de una educación rigurosa ya en desuso, y Billy, precoz admirador de John Lennon, era conocido entre las maestras de inglés del Lange Ley por su manejo del idioma. Podía hablarlo con fluidez, pero su versión de la lengua atrasaba varias décadas, como evidenciaba, por ejemplo, su uso de la forma "shall" para conjugar verbos en futuro, un standard en otros tiempos, ya perimido y que sólo se mantiene en documentos legales y otras ceremonias.
Por otra parte, el inglés no era lo único que Billy había heredado de su padre mediado por un efecto de delay. Su padre atrasaba también en política, quizás más que en otras cosas. En retrospectiva, me acuerdo de Billy y de las definiciones que hacía circular por la escuela, de vez en vez, sobre el comunismo, que era Rusia, adonde llegaban a la noche a tu casa y te la dejaban vacía y te fusilaban. Para Billy, en algún brumoso recreo, los militares en Argentina habían hecho las autopistas y eso valía algo. Algunos años después fui a entrevistar al padre de Billy para un trabajo práctico de la secundaria cuyo tema era la identidad nacional, y así me enteré de la historia de su familia. Me fui confundido luego de que sacara un libro de la biblioteca, y ya no retomara su relato familiar sin mecharlo con conceptos de sociología malthusiana; fríos slogans sobre la tierra y el futuro de escasez al que los hombres se condenan. Con énfásis evangélico.
Y algún detalle más. Su fábrica de alfajores de maicena que quebró a mediados de los ´90. Decía, el padre de Billy, que en Argentina los McDonald´s eran un paseo, una salida de lujo cuando en Estados Unidos eran sólo restoranes para trabajadores, y eso de algún modo demostraba algo.
Continuará...
Por otra parte, el inglés no era lo único que Billy había heredado de su padre mediado por un efecto de delay. Su padre atrasaba también en política, quizás más que en otras cosas. En retrospectiva, me acuerdo de Billy y de las definiciones que hacía circular por la escuela, de vez en vez, sobre el comunismo, que era Rusia, adonde llegaban a la noche a tu casa y te la dejaban vacía y te fusilaban. Para Billy, en algún brumoso recreo, los militares en Argentina habían hecho las autopistas y eso valía algo. Algunos años después fui a entrevistar al padre de Billy para un trabajo práctico de la secundaria cuyo tema era la identidad nacional, y así me enteré de la historia de su familia. Me fui confundido luego de que sacara un libro de la biblioteca, y ya no retomara su relato familiar sin mecharlo con conceptos de sociología malthusiana; fríos slogans sobre la tierra y el futuro de escasez al que los hombres se condenan. Con énfásis evangélico.
Y algún detalle más. Su fábrica de alfajores de maicena que quebró a mediados de los ´90. Decía, el padre de Billy, que en Argentina los McDonald´s eran un paseo, una salida de lujo cuando en Estados Unidos eran sólo restoranes para trabajadores, y eso de algún modo demostraba algo.
Continuará...
sábado, enero 20
La industria cultural
Hace un par de meses me llegó una traducción para una empresa de cosméticos, MAC. Creía que iba a traducir poesía marketinera, largas y cuidadas descripciones de tinturas y colores en polvo. La gravedad infinita que distingue los tonos de un catálogo: del Siena Marroc al Green Luxury, un abismo. Había algo de eso, y siempre va a ser más placentero sumergirse en esa lengua antes que luchar con los glosarios para las máquinas SIEMENS y sus controladores de líneas de montaje. Pero en realidad el texto de MAC no era un catálogo. Era más bien un memo, un documento de uso interno como los que circulan dentro de las empresas y van dirigidos a todos sus miembros, o a una parte de ellos. Tom Cruise escribe uno en Jerry Maguire. Y el memo es tan bueno que la gente cuando lo lee se pone a llorar, y su secretaría se enamora de él. Jerry es una especie de Corín Tellado o Mario Benedetti de la literatura empresarial, y con ese memo se embarca en un proceso que lo lleva a experimentar con las más salvajes y descarnadas formas del amor y la amistad. Y a replantear su vida, antes dedicada a la lucha por el dinero, el cálculo sin sentimientos. (Su memo era auto-ayuda, auto-escrita, no como Bucay).
Y volviendo a MAC. El texto que traduje iba dirigido al área de Capacitación. Era el manual para las chicas aspirantes a trabajar como vendedoras en las tiendas MAC. Los protocolos con los que las multinacionales logran el misterio, la ilusión de una hamburguesa con el mismo sabor en Brooklyn y en Constitución. El manual de uso. Cómo comoportarse en el mostrador. El orden de los frascos, cuántas gotas de perfume, pinceladas, aplicaciones de crema para cada clienta. El material descartable, la limpieza de los lápices labiales usados como pruebas. Decálogo de frases, saludos, bienvenidas. Contestar pregunta con pregunta para abrir el diálogo. Ensayos actorales, retórica, convicción.
Ahora me llegó otro protocolo. Es para los empleados que van a tomar las "Evaluaciones de aprendizaje estudiantil". Dicen en alguna página que hubo casos de chicos que no podían leer el diploma que les habían entregado; por las dudas, en Washington ya tienen un sistema de planillas de corrección semi-atuomática que promete garantizar un piso de conocimiento en los alumnos. Todo decorado con códigos de barras, líneas de diálogo pre-escritas ("Por favor, cierren los cuadernos"), tiempos pautados y reglas especiales para discapacitados y otras minorías.
Yo traduje solamente el libreto, las líneas que los empleados deben pronunciar de cara a los estudiantes-- en castellano, si es una clase de habla hispana. El resto del documento contiene, en inglés, las reglas y recomendaciones para todo el procedimiento. Parece escrito por expertos en seguridad. O psicológos de la CIA. O Donald Rumsfeld.
Y volviendo a MAC. El texto que traduje iba dirigido al área de Capacitación. Era el manual para las chicas aspirantes a trabajar como vendedoras en las tiendas MAC. Los protocolos con los que las multinacionales logran el misterio, la ilusión de una hamburguesa con el mismo sabor en Brooklyn y en Constitución. El manual de uso. Cómo comoportarse en el mostrador. El orden de los frascos, cuántas gotas de perfume, pinceladas, aplicaciones de crema para cada clienta. El material descartable, la limpieza de los lápices labiales usados como pruebas. Decálogo de frases, saludos, bienvenidas. Contestar pregunta con pregunta para abrir el diálogo. Ensayos actorales, retórica, convicción.
Ahora me llegó otro protocolo. Es para los empleados que van a tomar las "Evaluaciones de aprendizaje estudiantil". Dicen en alguna página que hubo casos de chicos que no podían leer el diploma que les habían entregado; por las dudas, en Washington ya tienen un sistema de planillas de corrección semi-atuomática que promete garantizar un piso de conocimiento en los alumnos. Todo decorado con códigos de barras, líneas de diálogo pre-escritas ("Por favor, cierren los cuadernos"), tiempos pautados y reglas especiales para discapacitados y otras minorías.
Yo traduje solamente el libreto, las líneas que los empleados deben pronunciar de cara a los estudiantes-- en castellano, si es una clase de habla hispana. El resto del documento contiene, en inglés, las reglas y recomendaciones para todo el procedimiento. Parece escrito por expertos en seguridad. O psicológos de la CIA. O Donald Rumsfeld.
miércoles, enero 17
Zambayonny
"Luna, satélite conchudo de la tierra
yo no sé para qué mierda tanta vuelta,
sos la puta blanca de la noche negra
sos el blanco de las pajas
que se clava el corazón en desventaja,
sos la eterna compañera
que ilumina y no visita mi catrera
A trescientos ochenta y cuatro mil
quilómetros de mí
es difícil mandarte a la mierda
Caliente de día, de noche tan fría,
adelgaza y engorda, ilumina y se borra,
yo sé cuál es tu tipo de mujer...
que estoy cansado de querer"
María Moreno lo entrevistó en Ciudad Abierta. Toca la guitarra, y parece un primo lejano del inefable Willy Polvorón. Zambayonny me hace acordar a los dibujos de Pablo C., nuestro trashero preferido.
yo no sé para qué mierda tanta vuelta,
sos la puta blanca de la noche negra
sos el blanco de las pajas
que se clava el corazón en desventaja,
sos la eterna compañera
que ilumina y no visita mi catrera
A trescientos ochenta y cuatro mil
quilómetros de mí
es difícil mandarte a la mierda
Caliente de día, de noche tan fría,
adelgaza y engorda, ilumina y se borra,
yo sé cuál es tu tipo de mujer...
que estoy cansado de querer"
María Moreno lo entrevistó en Ciudad Abierta. Toca la guitarra, y parece un primo lejano del inefable Willy Polvorón. Zambayonny me hace acordar a los dibujos de Pablo C., nuestro trashero preferido.
martes, enero 16
Our outsourced document and content management services
Hago una prueba de traducción. Una frase no me convencía, y busqué ayuda en Internet.
La encontré en francés:
notre service de gestion de contenu et de documents externalisés
En hindi:
डाटा परिवर्तन आईटी उद्योग की उच्चतम प्राथमिकता वाली सेवा है। हमारे पास तकनीकी दृष्टि से कुशल
En griego:
Υπηρεσίες διαχείρισης εγγράφων και περιεχομένου που ανατέθηκαν σε υπεργολαβία
Y en una lengua no identificada:
dokumen dikontrak keluar dan perkhidmatan pengurusan kandungan
Debo ser el primero que la traduce al castellano.
La encontré en francés:
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Debo ser el primero que la traduce al castellano.
lunes, enero 15
domingo, enero 14
sábado, enero 13
viernes, enero 12
/* Bienvenidos... */
Desde ahora en cada locutorio que vaya voy a cambiar la página de inicio del navegador para que al abrirse aparezca este blog.
lunes, enero 8
domingo, enero 7
The revenge of the geeks
Mariano V. postea en su blog y habla de los dinosaurios, los chicos y los mundos de fantasía en los que proyectan sus energías. Tener ocho años y saber el nombre de cincuenta especies de bichos extinguidos, reconocerlas en los dibujos, hacer teorías sobre su desaparición: el meteorito, el virus del espacio, Pie grande.
Mariano redescubre a los geeks, esa categoría surgida al calor de las sectas y los sistemas clasificatorios del sistema educativo estadounidense. A nosotros el sistema nos llega por la tele, las series de FOX y esas escuelas con casilleros, chicos populares y hermosas porristas. Desde hace algunos años tuvieron que agregar otro personaje: el joven desesperado, deprimido y enganchado con las armas de guerra y la fascinación por la muerte. La versión más extrema del nerd, su contracara, el freak. Los chicos de Columbine que salieron a pasear con granadas, caños recortados y fantasías asesinas, eran el ala dura del under gótico. ¿Quieren contracultura? OK, ahí tienen. "Mueran, imbéciles". (Y ahora que lo pienso, cómo olvidar nuestro sistema de clasificación. Queda por escribir una historia del rock nacional que recupere la dialéctica del rolinga y el concheto, esa némesis imaginaria en la que se cocinaron sus sueños de revolución clasista. La rubia tarada de Prodan fue su talismán, pero habría que remontarse hasta las categorías surgidas de nuestro hecho maldito; Billy Bond reversionando la marcha de San Lorenzo para los chicos de la JP, circa 1973. Destruyeron el estadio de Obras cuando tocó La Pesada- los "cadeneros" de Guardia de Hierro hacían acopio de fusiles vía Paraguay, la Buenos Aires post-Ezeiza de Cámpora a Palito Ortega).
Pero Mariano se acordaba de los geeks. El geek fue en su origen la variante tech del nerd. Sería largo pero interesante hacer la historia de su mutación. Lo cierto es que el geek perdió su valor negativo, o lo neutralizó en gran medida por un proceso que se me hace paralelo al que atravesó el melancólico, según Agamben, en la historia de Europa (de patología médica a héroe del amor cortés, la historia como deriva infinita de categorías, una oda a las malas lecturas que convirtieron a un manojo de nervios sumido en la tristeza en un reservorio de esperanzas para el humanismo y su fe en la razón y el pensamiento profundo [perdón, Giorgio]). Un geek es, dice Mariano, que cita a Wikipedia:
"...un individuo fascinado, quizás de manera obsesiva, por áreas oscuras o muy específicas del conocimiento y la imaginación, por lo general de naturaleza electrónica o virtual."
En el artículo dicen que en su orgien la palabra geek fue una americanización del inglés isabelino. Entre las definiciones que le caben al término se incluye una por la cual se designaba a los fénomenos de las ferias ambulantes, los deformes y descerebrados capaces de comerse un puñado de avispas para que la magia del show cautive al árido público del mid-west americano. Eran los comienzos de lo que luego sería la industria del espectáculo, aunque ésta todavía se arrastraba por los caminos polvorientos del siglo XIX. Hoy en Lavalle y Florida podemos ver al gitano que traga sables para un público de laburantes, cadetes y empleados de call center que no pueden creer lo que ven.
En todo caso, geek conserva, por este lado de su árbol genealógico, parte del valor anti-social y de extrañamiento afectivo que suele asociarse con lo freak. También conserva, según la definición de Wikipedia, parte del legado intelectual y de alienación académica que el mundillo universitario sabe caracterizar con la imagen del nerd.
Lo geek sería una vuelta de tuerca surgida entre los dos polos anteriores. Serían rasgos suyos la pasión y el entusiasmo por ámbitos de conocimiento específicos, siendo los hackers su expresión más evidente. Serían, también, rasgos suyos la tendencia a verse recortado respecto de los cánonces del gusto y la moda imperantes en los ámbitos de pertenencia locales. Los geeks, o mejor dicho, la sensibilidad geek se constituiría en un proceso de recorte de materiales y afectos respecto de, y hacia el mundo. Aunque a Mariano le parezca excesiva la amplitud, la vaguedad de la categoría, quizás sea útil para pensar la actualidad. Lo geek como encrucijada de la cultura, las paradojas de la pertenencia a través de productos que, hoy por hoy, ya ni se molestan en disimular el cinismo (ver MTV y las publicidad de teléfonos celulares). Como decían los de Soy Cuyano: "La mayoría de las personas piensa que forma parte de alguna minoría". Los sueños de un under imposible. De fuga. Sería largo.
En todo caso, leyendo la definición de geek me di cuenta de que la mayoría de las persoans que conozco (familiares, amigos, etc.) caben dentro de ella. Y las personas que me despiertan interés, admiración o afecto son, entonces, aquellas que logran (de manera consciente, o no) llevar la categoría a niveles de vértigo extremo. Iba a enumarar algunas pero esto ya pasa de castaño oscuro. Mejor cito a Mariano y su declaración de fe geek, tan precisa:
"Cuando era chico, luego de haber visto jurassic park 6 o 7 veces, jugaba con mi hermano y algunos amigos a una versión modificada de la mancha que se llamaba, justamente, el "velocirraptor" (aunque todos sabíamos que en realidad el dinosaurio que teníamos en mente era el Deinonychus, el verdadero modelo de los raptors de la famosa película), y que implicaba adoptar falsamente la postura de este hermoso depredador."
Mariano redescubre a los geeks, esa categoría surgida al calor de las sectas y los sistemas clasificatorios del sistema educativo estadounidense. A nosotros el sistema nos llega por la tele, las series de FOX y esas escuelas con casilleros, chicos populares y hermosas porristas. Desde hace algunos años tuvieron que agregar otro personaje: el joven desesperado, deprimido y enganchado con las armas de guerra y la fascinación por la muerte. La versión más extrema del nerd, su contracara, el freak. Los chicos de Columbine que salieron a pasear con granadas, caños recortados y fantasías asesinas, eran el ala dura del under gótico. ¿Quieren contracultura? OK, ahí tienen. "Mueran, imbéciles". (Y ahora que lo pienso, cómo olvidar nuestro sistema de clasificación. Queda por escribir una historia del rock nacional que recupere la dialéctica del rolinga y el concheto, esa némesis imaginaria en la que se cocinaron sus sueños de revolución clasista. La rubia tarada de Prodan fue su talismán, pero habría que remontarse hasta las categorías surgidas de nuestro hecho maldito; Billy Bond reversionando la marcha de San Lorenzo para los chicos de la JP, circa 1973. Destruyeron el estadio de Obras cuando tocó La Pesada- los "cadeneros" de Guardia de Hierro hacían acopio de fusiles vía Paraguay, la Buenos Aires post-Ezeiza de Cámpora a Palito Ortega).
Pero Mariano se acordaba de los geeks. El geek fue en su origen la variante tech del nerd. Sería largo pero interesante hacer la historia de su mutación. Lo cierto es que el geek perdió su valor negativo, o lo neutralizó en gran medida por un proceso que se me hace paralelo al que atravesó el melancólico, según Agamben, en la historia de Europa (de patología médica a héroe del amor cortés, la historia como deriva infinita de categorías, una oda a las malas lecturas que convirtieron a un manojo de nervios sumido en la tristeza en un reservorio de esperanzas para el humanismo y su fe en la razón y el pensamiento profundo [perdón, Giorgio]). Un geek es, dice Mariano, que cita a Wikipedia:
"...un individuo fascinado, quizás de manera obsesiva, por áreas oscuras o muy específicas del conocimiento y la imaginación, por lo general de naturaleza electrónica o virtual."
En el artículo dicen que en su orgien la palabra geek fue una americanización del inglés isabelino. Entre las definiciones que le caben al término se incluye una por la cual se designaba a los fénomenos de las ferias ambulantes, los deformes y descerebrados capaces de comerse un puñado de avispas para que la magia del show cautive al árido público del mid-west americano. Eran los comienzos de lo que luego sería la industria del espectáculo, aunque ésta todavía se arrastraba por los caminos polvorientos del siglo XIX. Hoy en Lavalle y Florida podemos ver al gitano que traga sables para un público de laburantes, cadetes y empleados de call center que no pueden creer lo que ven.
En todo caso, geek conserva, por este lado de su árbol genealógico, parte del valor anti-social y de extrañamiento afectivo que suele asociarse con lo freak. También conserva, según la definición de Wikipedia, parte del legado intelectual y de alienación académica que el mundillo universitario sabe caracterizar con la imagen del nerd.
Lo geek sería una vuelta de tuerca surgida entre los dos polos anteriores. Serían rasgos suyos la pasión y el entusiasmo por ámbitos de conocimiento específicos, siendo los hackers su expresión más evidente. Serían, también, rasgos suyos la tendencia a verse recortado respecto de los cánonces del gusto y la moda imperantes en los ámbitos de pertenencia locales. Los geeks, o mejor dicho, la sensibilidad geek se constituiría en un proceso de recorte de materiales y afectos respecto de, y hacia el mundo. Aunque a Mariano le parezca excesiva la amplitud, la vaguedad de la categoría, quizás sea útil para pensar la actualidad. Lo geek como encrucijada de la cultura, las paradojas de la pertenencia a través de productos que, hoy por hoy, ya ni se molestan en disimular el cinismo (ver MTV y las publicidad de teléfonos celulares). Como decían los de Soy Cuyano: "La mayoría de las personas piensa que forma parte de alguna minoría". Los sueños de un under imposible. De fuga. Sería largo.
En todo caso, leyendo la definición de geek me di cuenta de que la mayoría de las persoans que conozco (familiares, amigos, etc.) caben dentro de ella. Y las personas que me despiertan interés, admiración o afecto son, entonces, aquellas que logran (de manera consciente, o no) llevar la categoría a niveles de vértigo extremo. Iba a enumarar algunas pero esto ya pasa de castaño oscuro. Mejor cito a Mariano y su declaración de fe geek, tan precisa:
"Cuando era chico, luego de haber visto jurassic park 6 o 7 veces, jugaba con mi hermano y algunos amigos a una versión modificada de la mancha que se llamaba, justamente, el "velocirraptor" (aunque todos sabíamos que en realidad el dinosaurio que teníamos en mente era el Deinonychus, el verdadero modelo de los raptors de la famosa película), y que implicaba adoptar falsamente la postura de este hermoso depredador."
sábado, enero 6
Estancias
Terminé de leer Estancias de Giorgio Agamben.
Salí a pasear por San Telmo y llegué a este locutorio de la calle Tacuarí. Los chicos se gritan indicaciones por encima de las computadoras, como agentes de bolsa complotados entre sí. Parece que organizan un ataque coordinado sobre alguna capital del mundo, y los veo festejar con choque de manos y quedar extasiados frente a la pantalla (todo salió bien).
El otro día vi los Niños del hombre. Hacía mucho que no me dejaba tan melancólico una película. Un simulacro del fin de los tiempos. Otra vez los campos, el soldado bipolar, los militantes con bombas y buenas intenciones; el héroe es alcohólico y lleva un gabán negro, un viejo hippie pone a los Beatles mientras todo vuela en pedazos. La esperanza más firme es una leyenda urbana nacida, supongo, de los foros de Internet. En un campo de concentración, una marcha encabezada por un árabe con caballo y ametralladora.
Agamben retomó la crítica de Benjamin en el El origen del drama barroco alemán. Escribe contra el desprecio del símbolo, contra la reducción de la metáfora a una forma impura de significación. Su crítica está destinada a desmonatar la concepción del símbolo como forma viciada en tanto que referencia a un original a través de elementos ajenos a él. En el símbolo una imagen o un objeto ocupan el lugar de otra cosa, y de acuerdo con la línea de pensamiento iniciada por Hegel en su Estética, esto coloca al símbolo en el lugar de una permanente inadecuación entre la forma y el contenido.
La estrategia de Agamben es, entonces, recuperar una tradición fragmentada y desperdigada en diversos textos de Occidente. De la medicina medieval a la poesía stilnuovista, de Freud a Marx, pasando por Baudelaire, Aristóteles, los neoplatónicos y otros. Creo que el resultado les encantaría a los amantes de las identificaciones imaginarias. De esa serie de textos, Agamben recupera diversas formas de un mismo tipo de operación que podría englobarse bajo el término de fantasmología. Son estrategias adoptadas con el objetivo de realizar una apropiación imaginaria de aquello que por naturaleza resulta inapresable, indecible. El fetichista, según Freud, adopta un objeto al cual secuestra del mundo de las cosas cotidianas, para convertirlo en una suerte de mediador entre él mismo y su deseo imposible. Los fantasmas proliferan, en la lectura de Agamben, de las proyecciones del amante de la lírica medieval a los caprichos de la mercancía en el siglo XIX. No hay falla en el recorrido del fantasma a su referente, no hay una copia malograda porque no se trata de reproducir el objeto sino de construir un terreno de convivencia posible con él. El fantasma sería como el cover del objeto, la canción reversionada ad infinitum que los sujetos se cantan a sí mismos en las tardes de derrota.
Pero, ¿qué quieren los hombres? ¿Qué son los fantasmas que sueñan? El detalle: no son nada hasta que no se les asigna un objeto, son todas las cosas o ninguna en particular. El sentido de una proyección no existe hasta que alguien lo enuncia. Para seguir con Benjamin.
Salí a pasear por San Telmo y llegué a este locutorio de la calle Tacuarí. Los chicos se gritan indicaciones por encima de las computadoras, como agentes de bolsa complotados entre sí. Parece que organizan un ataque coordinado sobre alguna capital del mundo, y los veo festejar con choque de manos y quedar extasiados frente a la pantalla (todo salió bien).
El otro día vi los Niños del hombre. Hacía mucho que no me dejaba tan melancólico una película. Un simulacro del fin de los tiempos. Otra vez los campos, el soldado bipolar, los militantes con bombas y buenas intenciones; el héroe es alcohólico y lleva un gabán negro, un viejo hippie pone a los Beatles mientras todo vuela en pedazos. La esperanza más firme es una leyenda urbana nacida, supongo, de los foros de Internet. En un campo de concentración, una marcha encabezada por un árabe con caballo y ametralladora.
Agamben retomó la crítica de Benjamin en el El origen del drama barroco alemán. Escribe contra el desprecio del símbolo, contra la reducción de la metáfora a una forma impura de significación. Su crítica está destinada a desmonatar la concepción del símbolo como forma viciada en tanto que referencia a un original a través de elementos ajenos a él. En el símbolo una imagen o un objeto ocupan el lugar de otra cosa, y de acuerdo con la línea de pensamiento iniciada por Hegel en su Estética, esto coloca al símbolo en el lugar de una permanente inadecuación entre la forma y el contenido.
La estrategia de Agamben es, entonces, recuperar una tradición fragmentada y desperdigada en diversos textos de Occidente. De la medicina medieval a la poesía stilnuovista, de Freud a Marx, pasando por Baudelaire, Aristóteles, los neoplatónicos y otros. Creo que el resultado les encantaría a los amantes de las identificaciones imaginarias. De esa serie de textos, Agamben recupera diversas formas de un mismo tipo de operación que podría englobarse bajo el término de fantasmología. Son estrategias adoptadas con el objetivo de realizar una apropiación imaginaria de aquello que por naturaleza resulta inapresable, indecible. El fetichista, según Freud, adopta un objeto al cual secuestra del mundo de las cosas cotidianas, para convertirlo en una suerte de mediador entre él mismo y su deseo imposible. Los fantasmas proliferan, en la lectura de Agamben, de las proyecciones del amante de la lírica medieval a los caprichos de la mercancía en el siglo XIX. No hay falla en el recorrido del fantasma a su referente, no hay una copia malograda porque no se trata de reproducir el objeto sino de construir un terreno de convivencia posible con él. El fantasma sería como el cover del objeto, la canción reversionada ad infinitum que los sujetos se cantan a sí mismos en las tardes de derrota.
Pero, ¿qué quieren los hombres? ¿Qué son los fantasmas que sueñan? El detalle: no son nada hasta que no se les asigna un objeto, son todas las cosas o ninguna en particular. El sentido de una proyección no existe hasta que alguien lo enuncia. Para seguir con Benjamin.
miércoles, enero 3
TeleHell
"Por un lado, la nula moral de los fariseos de la industria farmacológica; por el otro, el hippismo consejero de las masturbadoras de egos. Juro que, siendo text message psychic, interpelo a mis usuarios a abandonar el fetichismo y la demanda.
Hay cosas que no dan. No da que los padres accedan a administrarle MPH a un nene de ocho años porque es medio histérico y le va mal en la escuela. No da que un post-adolescente cosifique toda su vida y se convierta en el héroe de su película gracias a la milagrosa intervención de una Graciela que le enseñó lo que es la maravillosa autoestima. Hay cosas que no dan por algo que bien se puede llamar cachetazo."
Fernando Montes abrió blog.
Hay cosas que no dan. No da que los padres accedan a administrarle MPH a un nene de ocho años porque es medio histérico y le va mal en la escuela. No da que un post-adolescente cosifique toda su vida y se convierta en el héroe de su película gracias a la milagrosa intervención de una Graciela que le enseñó lo que es la maravillosa autoestima. Hay cosas que no dan por algo que bien se puede llamar cachetazo."
Fernando Montes abrió blog.
Y cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí

Llegó, Pleo. Mascota interactiva, 250 U$S.
"Pleo tiene 14 zonas de movimiento y 38 sensores de tacto, luz, sonido y movimiento repartidos por toda su superficie. Un sistema operativo propio le permite analizar diferentes parámetros del ambiente y reaccionar ante ellos. Pleo, por ejemplo, no se cae del borde de la mesa, tiene distintos estados de ánimo y puede comunicarse con otras formas de vida artificiales de la compañía, Ugobe —aunque por el momento no tienen ninguna otra en el catálogo-." (El País)
martes, enero 2
San Telmo
Mi computadora quedó en mi casa, cubierta de sábanas; están pintando desde hace una semana. Mi hermana me dejó su departamento, y se fue a Córdoba, pero su computadora está llena de virus. En un locutorio de San Telmo, entonces, me siento como un turista, y me las arreglo con una máquina baqueteada por 1.50$ la hora- al lado mío, una chica lee una Daily Planet.
Acá a la vuelta, comimos helado con [p.] hace un par de noches. Le ponen un touch de criollismo con el sabor mate a la crema. Antes, habíamos comido en el bar de Bolívar y Humberto 1º, al lado de "La Coruña". El mismo día se había roto la cerradura del departamento, y cuando salimos a comprar otra terminamos en el Mercado que tiene la mitad de los puestos ocupados por negocios de antiguedades. Sin salir del predio se pueden comprar desde estampillas de los países comunistas, hasta bife de lomo y repuestos para el lavarropas.
Enfrente de lo de mi hermana, sobre Balcarce, hay una pared pintada de blanco con una puerta corrediza. A veces abren la puerta y puede verse un patio y el frente de una antigua mansión, también blanca, con aire colonial, escalinata y galería con columnas. Le pregunté a Susana, la encargada del edificio en el que estamos. Es un salón de fiestas, al que vienen muchos embajadores. No suele haber movimiento, me dijo, tal vez por lo exclusivo del lugar, pero los días de fiesta llegan camiones obligados a maniobrar lentamente para ingresar por la puerta desde la estrecha calle.
Ayer con [p.] volvimos caminando desde Constitución por la calle Brasil. [p.] se acordaba de un bar por el que había pasado una vez, pero nunca lo encontramos. Vimos muchos edificios antiguos, casi todos arruinados, pero ninguno tan extraño como el de la "Compañía Italo Argentina de Electricidad". Un pequeño frente de ladrillos, con la puerta y ventanas enrejadas, con aire gótico acentuado por la terraza con almenas como un castillo. El edificio debe ser una subestación del sistema eléctrico. En Internet dicen que la compañía estuvo involucrada en el escándalo de coimas que terminó con el cierre del Consejo Deliberante en 1941. Perón fue de los que investigaron el tema. Un buen decorado.
Acá a la vuelta, comimos helado con [p.] hace un par de noches. Le ponen un touch de criollismo con el sabor mate a la crema. Antes, habíamos comido en el bar de Bolívar y Humberto 1º, al lado de "La Coruña". El mismo día se había roto la cerradura del departamento, y cuando salimos a comprar otra terminamos en el Mercado que tiene la mitad de los puestos ocupados por negocios de antiguedades. Sin salir del predio se pueden comprar desde estampillas de los países comunistas, hasta bife de lomo y repuestos para el lavarropas.
Enfrente de lo de mi hermana, sobre Balcarce, hay una pared pintada de blanco con una puerta corrediza. A veces abren la puerta y puede verse un patio y el frente de una antigua mansión, también blanca, con aire colonial, escalinata y galería con columnas. Le pregunté a Susana, la encargada del edificio en el que estamos. Es un salón de fiestas, al que vienen muchos embajadores. No suele haber movimiento, me dijo, tal vez por lo exclusivo del lugar, pero los días de fiesta llegan camiones obligados a maniobrar lentamente para ingresar por la puerta desde la estrecha calle.
Ayer con [p.] volvimos caminando desde Constitución por la calle Brasil. [p.] se acordaba de un bar por el que había pasado una vez, pero nunca lo encontramos. Vimos muchos edificios antiguos, casi todos arruinados, pero ninguno tan extraño como el de la "Compañía Italo Argentina de Electricidad". Un pequeño frente de ladrillos, con la puerta y ventanas enrejadas, con aire gótico acentuado por la terraza con almenas como un castillo. El edificio debe ser una subestación del sistema eléctrico. En Internet dicen que la compañía estuvo involucrada en el escándalo de coimas que terminó con el cierre del Consejo Deliberante en 1941. Perón fue de los que investigaron el tema. Un buen decorado.
Casas
"... estoy, desde hace meses, hundido en el ocio. Como, cago, duermo; soy una biología que no tiene rumbo."
Ocio de Fabián Casas, como un derrumbre en cámara lenta.
Ocio de Fabián Casas, como un derrumbre en cámara lenta.
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